13/11/2017 MTBlog
Aitor Anguiano
Aitor Anguiano
Vallejo de la Lobera, "delicatessen"

La segunda entrada de MTBlog está protagonizada por una ruta que es “canela en rama”: Mirador del Ceño-Vallejo de la Lobera. Entre otras cosas porque enlaza varios tramos que, por sí mismos, ya son una gozada. Para empezar el ascenso al Mirador del Ceño, sobre el valle de la Dehesa Cotillas; después la senda del Vallejo de la Lobera (una auténtica maravilla: revirada, buen firme, bonita,…), enlaza con el sendero del Arroyo de la Rambla y continúa por la senda que acompaña al Huécar por las Pozas hasta Palomera. Son cuatro recorridos que justifican una salida cada uno de ellos. Si empalmas los cuatro…, pues vuelves a casa con una sonrisa de oreja a oreja.

Comenzamos la ruta a las 8:30 desde San Antón, abrigados hasta las orejas (literal). Primeros kilómetros por carretera acompañados por la escarcha en la Hoz del Júcar y el tramo hasta Palomera. Charleta de rigor, repaso a los temas de actualidad…y tras atravesar el pueblo, primeras rampas hacia Los Perejiles por “autovía” y es que, tras al arreglo, así puede denominarse el estado del camino para una bicicleta de montaña. Una vez en Los Perejiles, desvío a la derecha por buen camino. En este caso con categoría de “carretera Nacional” hacia el Mirador del Ceño. A mitad de camino, más o menos, se atraviesa una preciosa zona de sabinas con las rocas aflorando a la superficie.

Ya en el Mirador del Ceño toca “almorzar” la barrita energética pensando a ver cuándo los fabricantes deciden implantar sabor a panceta o huevos con chorizo porque tal y como las hacen ahora, de cereales con no se qué,…son bastante tristes. Tras observar los buitres sobrevolando el Mirador arrancamos camino abajo atravesando la zona de Los Ceños, que no había recorrido hasta ahora. Una pasada. El camino discurre justo por debajo de unos impresionantes farallones rocosos.  La bajada es…incómoda, de esas que hay que ir con cuidado (a pesar de que el camino es ancho) porque hay mucha piedra suelta y la posibilidad de ir al suelo si vas lanzado es bastante elevada.

Tras alcanzar el fondo del valle, todavía queda una buena subida para coronar el alto e iniciar el Vallejo de la Lobera. Este es uno de los mejores trayectos que he recorrido en bici de montaña. Una pasada. Primero es un camino “de dos carriles” que se convierte después en una senda que discurre por lo más profundo del valle. Uno de esos trazados con buen firme y en los que puedes dejar correr la bici, revirado, sube-baja…una pasada. Y la zona, desde el punto de vista medioambiental, es espectacular. Muy recomendable para cualquier persona que le guste ir en bici por el monte. Como curiosidad, mencionar que por allí nos encontramos un cráneo de, al parecer, un corzo joven.

Tiene el aliciente ese trazado, además, de que empalma con el Arroyo de la Rambla y el Paso de los Carros, un “clásico” de esta zona. Por allí nos cruzamos, precisamente, con otros tres “bicicleteros”. Tras llegar al nacimiento del Huécar, continuamos hasta Palomera por el sendero de las Pozas paralelo al río acompañados por el crujido de las hojas que tapizaban la ruta. Y desde allí, un cómodo tramo de carretera hasta casa.   

Nos acompañó durante la jornada un día luminoso y despejado. Uno de esos días que antes se denominaba un “buen día” pero que ahora, sin una nube en el cielo, ya no merecen ese calificativo porque significa que no hay lluvias en el horizonte.

 

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Resulta recomendable, para poder apreciar los caminos y sendas, visualizar el mapa del Instituto Geográfico Nacional (IGN) y no el de satélite que aparece por defecto.  Para ello, pinchad en "Otros mapas" y seleccionar "Mapa ráster (IGN)". 

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