19/06/2014 Despacito y buena letra
Ana Bordallo
Ana Bordallo
Un verano a estrenar

En estos días de final de curso, me viene a la memoria la sensación que me invadía en mis años de estudiante cuando llegaban las esperadas vacaciones: ¡la libertad! No entendida como si fuera presa del curso escolar, como si me sintiera encarcelada en las aulas… No, se trataba de la sensación de saber que ante ti se abría un periodo lleno de tiempo que llenar con personas, actividades y momentos mágicos, propios de los días y las noches de verano,  que hemos de reconocer, tienen un encanto especial. Por eso, no nos deprimamos si como educadores vemos también ese deseo de liberación en nuestros alumnos; es cierto que algunos sí que querrán perdernos de vista, pero la gran mayoría simplemente desean que llegue el verano porque tienen a su disposición un montón de tiempo libre a estrenar…

De hecho, creo que es señal de buena salud física y mental que por mucho que nos guste lo que hacemos a lo largo del año, bien sea como trabajadores o como estudiantes (desde preescolar hasta la educación superior), estemos deseando tener vacaciones. Por mucho que pretendamos organizarnos mejor y tener tiempo para todo, en el día a día cuesta sacar tiempo para muchas cosas a las que siempre nos gustaría poder dedicarle más tiempo: hacer deporte, leer, viajar, pasar tiempo con la familia, con los amigos, desarrollar esa afición que tenemos algo olvidada, etc. Además, necesitamos descansar no sólo nuestro cuerpo, sino también nuestra mente, y desconectar. Así que aunque nuestras vacaciones ya no son tan largas como cuando éramos niños, tratemos de juntar unos días y olvidarnos de nuestras obligaciones, que nos alejemos de móvil, de e-mails, etc.

Pues bien, esto mismo es lo que creo que muchas veces necesitan niños y adolescentes. Soy consciente que desde el centro educativo les habrán dejado deberes para el varano, o les habrán recomendado algún cuadernillo, para reforzar lo aprendido durante el curso. Sin embargo, yo propongo desde este espacio otras alternativas que también sirven para reforzar y enriquecer lo trabajado en las aulas. Además, es precisamente en este momento cuando disponemos de ese tiempo tan deseado para hacer cosas diferentes con nuestros hijos, sobrinos, hijos de nuestros amigos, etc. Podemos tratar de inculcarles un buen hábito lector que, como ya dije en otro artículo, será un regalo muy valioso para toda su vida y que, sin duda, les ayudará a mejorar el rendimiento académico que tanto nos preocupa. O también despertar nuevos hobbies que contribuirán a su pleno desarrollo. Es momento de probar, de atrevernos, de descubrir...

Por otro lado, sería muy enriquecedor procurarles un aprendizaje significativo que potencie sus competencias (ya que están tan de moda) y habilidades. ¿Cómo? Sencillamente involucrándoles en actividades y tareas más cotidianas, pero que para ellos puede ser toda una aventura: hacer la lista de la compra, comprobar los tickets,  cocinar, planear y preparar algún viaje, etc. Debemos ser creativos y ofrecerles retos y responsabilidades acordes con su edad.

En definitiva, tenemos el verano en nuestras manos y es el momento de hacer todo aquello que precisamente dejamos para cuando tenemos más tiempo. Es ahora, ¿cómo vas a aprovechar tú estas vacaciones?

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