29/04/2014 Despacito y buena letra
Ana Bordallo
Ana Bordallo
Un regalo para toda la vida

Sé que el tema de los beneficios de la lectura, tanto para niños como para adultos, es un asunto bastante conocido y difundido. Pero no podía dejar pasar la oportunidad que nos brinda la reciente celebración del Día del Libro para aportar mi pequeño granito de arena a esta causa. Así que, querido lector, una vez más reflexionemos juntos sobre las maravillas de adquirir un hábito lector.

Los días previos al 23 de abril es bastante frecuente ver las librerías llenas de padres buscando cuentos para sus hijos, de amigos y parejas pensando qué libro esconde la historia más adecuada para esa persona con quien quieren celebrar este día tan especial. Las bibliotecas se llenas de actividades, murales, stands, cuentacuentos, etc.;  y las librerías recobran un ajetreo que quién lo quisiera a diario… Incluso, hay grupos de amigos y compañeros que organizan “el libro invisible”, y como el juego en el que está inspirado y que seguro que conocéis, por medio de un sorteo se regalan libros de manera anónima. Es una divertida forma de fomentar la lectura entre amigos y compañeros de trabajo, ¿no os parece? Yo, por mi parte, me muero de ganas por participar algún año…

Sin embargo, todo ese entusiasmo parece agotarse el resto de días, y aunque todos conocemos lo bueno que resulta leer, este hábito queda relegado solamente al tiempo libre, aquel que justamente más escasea con este ritmo frenético de vida que solemos llevar. Y nos cuesta mucho sacar tiempo a diario para leer. Escucho comentarios de muchos adultos que sólo leen durante las vacaciones, ni siquiera los fines de semana porque “cuando no tenemos una cosa, tenemos otra…”. Y decimos esto, realmente apenados, pero no le podemos solución. Por eso creo, que aunque somos conocedores de los beneficios de la lectura, no acabamos de ser plenamente conscientes de su importancia. Si no, creo que haríamos una reorganización de horarios para dejarle un espacio diario, o al menos semanal, al igual que lo dejamos para andar, estar con amigos, ir al gimnasio, etc. Quizá muchos de vosotros al leer esto estéis pensando que tampoco sacáis tiempo para esto, pues os invito a que lo hagáis, porque tanto leer, como hacer ejercicio, y pasar tiempo con nuestros seres queridos son necesarios para nuestra salud física y mental.

Leer nos ayuda a desarrollar muchas habilidades cognitivas, no sólo durante la infancia, sino a lo largo de toda la vida: ejercitamos la memoria, la imaginación y la creatividad, incrementamos nuestro vocabulario, mejora nuestra ortografía, la fluidez verbal y la agilidad mental, etc. A nivel psicológico también supone una vía de escape, nos ayuda a superar miedos, disgustos y dificultades, o incluso hasta inspiran alguna solución a nuestros problemas. Además, de desarrollar habilidades sociales tan de moda como son la empatía y la solidaridad, ya que nos ofrecen distintas perspectivas y puntos de vista.

Como padres y educadores, andamos muchas veces desesperados buscando cmo superar determinadas dificultades de aprendizaje de nuestros hijos y/o alumnos, cómo motivarles, cómo ayudarles a mejorar su rendimiento, a superar ciertas cosas… Estaríamos dispuestos hasta a desplazarnos semanalmente a otra ciudad con tal de encontrar la solución. Y es cierto que muchos problemas requieren algo más que un buen hábito lector como solución, pero está claro que en numerosas ocasiones, tanto a nivel preventivo como resolutivo, la lectura puede ser la pieza clave, el mejor antídoto. Por eso, y quizá suene a más de lo mismo, pero un consolidado hábito lector, más allá del gusto por la lectura, puede ser un regalo que nuestros hijos y alumnos aprovecharán toda su vida.

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