04/02/2015 Despacito y buena letra
Ana Bordallo
Ana Bordallo
Otra forma de hacer las cosas

El ser humano es un ser de costumbres y aunque, en cierta medida, esto es bueno y necesario, tiene también un lado oscuro: tendemos a hacer las cosas de la misma manera, quedándonos estancados, sin crecer ni aprender, sin adaptarnos a un medio que, además,  está en continuo cambio. Y sí, sin más paños calientes, ya lo han dicho muchos antes que yo, de muchas maneras y por diferentes razones: a nuestra escuela le está pasando esto. Y aunque estemos acostumbrados, o incluso esclavizados, al uso de libros de texto, a una enseñanza unidireccional, a reducir la evaluación a una mera medición y calificación de nuestros alumnos, a que el medio escolar sea más competitivo que cooperativo y un etcétera de más de lo mismo; el caso es que se puede enseñar y aprender de otra manera. Y no, no es utópico, sólo hay que pararse y mirar ejemplos reales de sistemas educativos diferentes que están dando grandes resultados. Y no,  tampoco hace falta irse tan lejos, que sin salir de nuestras fronteras también hay ejemplos de iniciativas en forma de escuelas que ofrecen una alternativa a la escuela tradicional, a esa a que tan acostumbrados estamos.

Lo bueno es que este discurso es generalmente compartido por muchos padres y profesionales de la educación. Lo malo es que es muy difícil cambiar las cosas cuando las reglas del juego no sólo no lo facilitan sino que lo dificultan: el ratio de alumnos por aula, que las leyes de educación bailen al son del gobierno de turno, los recortes en personal,… Sea como sea, hemos llegado a un punto de insatisfacción con el sistema educativo con un horizonte que incluso, para los optimistas, nos hacen fruncir el ceño.
Sirva como prueba de ello la cantidad de gente que acudió a la reunión informativa convocada por una asociación de padres y madres que quieren promover la creación de una escuela Waldorf en Cuenca. Probablemente muchos de los que estáis leyendo esto no habíais oído hablar de ella hasta ahora, al igual que muchos de los que fueron a dicha reunión. Pero esa inquietud e interés por la educación de nuestros hijos, sumado a ese descontento por los métodos tradicionales, es razón más que de sobra para escuchar con interés una alternativa. Eso es en esencia lo primero que puedo decir de esta metodología, de la que aviso, no soy ninguna experta. Aunque puedo compartir lo poco que conozco y las dudas con las que fui y, lamentablemente también volví de aquel encuentro.

La Pedagogía Waldorf recoge los planteamientos filosóficos y educativos de Steiner, quien fundó la primera escuela Waldorf alrededor de 1919 en Alemania. Actualmente hay Escuelas Waldorf en varios países europeos, entre ellos España, y también en Estados Unidos. Esta Pedagogía se presenta como una alternativa a la enseñanza tradicional, basada en la libertad del niño, en el respeto a su desarrollo natural e integral. Como datos prácticos podemos decir que esto se traduce a un planteamiento diferente del espacio- aula, donde no se trabaja por libros de textos ni por asignaturas, los niños van elaborando su propio material de trabajo y estudio. Tampoco los contenidos están organizados por asignaturas, sino que el planteamiento se hace desde un enfoque más global. Además, no hay exámenes, ya que el objetivo que persiguen no es el de medir resultados sino el de valorar los procesos de aprendizaje seguidos por cada niño. Se cuida mucho de que el ambiente sea cooperativo y no competitivo. Los agrupamientos de los niños no son rígidos, sino que al contemplar el desarrollo evolutivo del niño por septenios, la flexibilidad juega a su favor. Otros pilares esenciales sería el fomento de la creatividad, de la expresión oral, etc.

Todo esto suena bastante tentador, aunque me quedé con las ganas de ver cómo se traduce en la vida diaria de las escuelas. Otro aspecto que no se tocó y que me parece de vital importancia, y además, por lo que he podido indagar despierta polémica, es el tema de la deidad. Parece que se trata de una enseñanza aconfesional, sin embargo adopta una postura definida sobre este aspecto, que no me queda clara por más información que busco.

Mi hijo mayor comienza el cole el próximo septiembre y la verdad es que me gustaría poder brindarle una educación diferente a lo que la costumbre y la tradición ofrece pero, en mi humilde opinión, no sé si Waldorf es lo que ando buscando, aunque sí hay alternativas pedagógicas que me convencen, y mi sueño sería poder encontrarlas en cualquier centro educativo de nuestro sistema. Pero esto parece ser que sí es utópico, al menos de aquí a septiembre…

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