03/09/2014 Despacito y buena letra
Ana Bordallo
Ana Bordallo
La vuelta al cole

Entendamos “cole” en un sentido amplio, que abarque el conjunto de nuestras obligaciones y rutinas, porque llega septiembre y todos, de una manera u otra, sentimos que con este mes llega también el punto y final de los placeres veraniegos: las largas siestas o ratos de lectura cuando el calor no nos permite ni movernos, chapuzones en la piscina el río o el mar, escapadas, viajes, sobremesas que se juntan con las cenas, paseos cuando cae el sol, buenas risas nocturnas en alguna terraza, etc. Pero no todo es malo, septiembre también pone fin a ciertos excesos y desórdenes de horario que más de uno agradece, al menos  en parte, que terminen.

Sea como sea, septiembre ya está aquí y si hay algo que no nos puede faltar en la mochila de este nuevo curso es la ilusión. Dejemos a un lado los típicos comentarios que pintan un verano azul y dejan a los días que nos vienen por delante teñidos de un triste gris. Esos comentarios no ayudan ni a los niños que en unos días vuelven a las aulas, ni a los no tan niños que ya han retomado su trabajo. Hay que aprovechar el aire fresco que gracias a las vacaciones ha llenado nuestros pulmones y empezar con energía renovada, nuevas metas y retos… ¡motivación!

Hay varias cosillas que pueden ayudar a nuestros hijos y/o alumnos para empezar motivados e ilusionados: participar en la preparación y puesta a punto del material necesario para volver a empezar: mochila, ropa, estuches, libros, etc. Si además, les hacemos ver lo que cuesta también les ayudaremos a tomar conciencia y ser más responsable con sus cosas.
A partir de ahora, nos centraremos en comentar lo bueno que tiene volver a clase: reencuentros con amigos y compañeros, retomar esa actividad que tanto nos gusta, etc. Identificar aquello de nuestra vida cotidiana que más nos gusta y nos hace feliz y poder dedicar tiempo a ello puede ser un motor que nos mantenga firmes todo el curso.

Yo, por ejemplo, me alegro de haber retomado el blog que tan abandonado  he tenido estos dos meses. Y es que a pesar de tener más tiempo, en vacaciones parece que cunde menos y al final acabamos haciendo mucho menos de lo que en principio nos habíamos planteado. Pero, claro, para eso están las vacaciones. Ahora es otro momento, es tiempo de ponernos en modo “on” y comenzar de nuevo… ¡Mucho  ánimo a todos!

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