11/06/2015 Despacito y buena letra
Ana Bordallo
Ana Bordallo
Del dicho al hecho

Se dice que del dicho al hecho hay un trecho, dando a entender que una cosa es decir las cosas, la teoría, y otra muy distinta ponerlas en práctica, que suele ser lo más complicado. A este refrán no le falta razón, por eso, y tal y como adelanté en el artículo anterior, esta entrada va exclusivamente dedicada a compartir con vosotros recursos concretos, ideas y propuestas factibles para trabajar la Educación Emocional. Pido perdón de antemano ya que seguramente dejaré en el tintero iniciativas tanto o más interesantes que las que voy a exponer. No es mi intención ofrecer un inventario amplio y exhaustivo, sino más bien, ofrecer los primeros pasos que pueden ser el inicio de una andadura más completa. Además, tampoco quiero perder la perspectiva de tratar de ser útil tanto a padres como a profesores, educadores, sea cual sea la edad de los niños con los que tratamos, o incluso pensando en nuestro propio enriquecimiento a nivel personal. Allá vamos:

- Cuentos, fábulas y otras historias: los hay para todas las edades y abordan temas muy diversos. Son especialmente útiles para los más pequeñitos. Hay títulos que abordan emociones muy habituales como el de Vaya Rabieta de Mireille d´Alliance, la autoaceptación y la necesidad de sentirse acogido como el de ¿Quieres jugar conmigo? de Éric Battut. Otros ayudan a afrontar miedos, situaciones especialmente complejas y delicadas como la llegada de un hermano, el comienzo del cole, la oscuridad, etc. Y, por supuesto, también los encontramos para niños más mayores, adolescentes y adultos, incluso en formatos más atractivos para determinadas edades como pueden ser los cómics, los monólogos, las recopilaciones de relatos breves, etc.

- Documentales, películas y cortos. Hay algunos especialmente pensados para trabajar emociones  y habilidades concretas propias de la inteligencia emocional, que ya comentamos en el artículo anterior, y otros, que aún sin haber sido pensados con ese propósito, son muy útiles para identificar diferentes emociones, analizar las diferentes conductas que originan y las consecuencias que esas conductas conllevan. Os dejo, a modo de ejemplo un enlace en el que podéis encontrar cortos muy divertidos y sencillos que se pueden ver en casa o en el aula.

- Inventarios emocionales: en esta categoría podríamos incluir todos aquellos recursos que tratan de aumentar y enriquecer nuestro vocabulario emocional, lo que resulta imprescindible para conocer cómo nos sentimos, saber identificarlo y autorregular de una manera más eficaz nuestras conductas.  En este sentido los diccionarios emocionales pueden resultarnos muy útiles, como el Emocionario de la editorial Palabras Aladas, o la recopilación de diferentes emoticonos que reflejen diferentes estados de ánimo.

- Dinámicas: hay un sinfín de pequeñas actividades individuales o grupales, para hacer en casa o en el aula, para niños, adolescentes y adultos que pueden ayudarnos a desarrollar las habilidades prácticas propias de personas emocionalmente inteligentes. Vuelvo a dejaros un enlace en el que podréis encontrar una gran variedad de ideas.

Me hubiera gustado poder profundizar en los diferentes recursos, debatir su potencialidad, diferentes usos y adaptaciones, pero afortunadamente hay tantas ideas y posibilidades, que  bien merecen un blog exclusivamente dedicado a este tema (que, por cierto, hay muchos y algunos muy buenos). Por eso, basten estas ideas como un primer paso y de aquí que cada uno diseñe su propia trayectoria. Seamos creativos, curiosos e inquietos, esto ha sido sólo una pequeña muestra de los materiales que se pueden encontrar, hay muchísimos más y lo mejor aún está por llegar: el uso que cada uno pueda darle en su casa o en su aula, y las ideas que os pueden inspirar. ¡Manos a la obra!

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