19/03/2014 Despacito y buena letra
Ana Bordallo
Ana Bordallo
¡Feliz Día del Padre!

No puedo dejar pasar este día sin felicitar a esos personajes que llenan de juego, risas, seguridad, protección, humor y amor la vida de niños, y si eres afortunado y aún te acompaña en el camino, de adultos: los padres.

Y les quiero felicitar no sólo por su imprescindible y esencial labor educativa, sino porque además, a los padres no siempre se les ponen las cosas fáciles. En primer lugar, ellos tienen que prepararse a su nuevo rol, así, sin más, de golpe, sin cambios físicos que os vayan preparando el proceso. Porque sí, las mujeres vivimos el embarazo, con sus molestias y cambios duros en nuestro cuerpo, pero también con la ventaja de ir sintiendo la nueva vida paso a paso, día a día, siendo gradualmente conscientes de que los cambios físicos que vamos experimentando son la antesala de los cambios que han de venir tras la llegada del bebé. Pero ellos, no pueden experimentar esos cambios físicos, han de hacer un esfuerzo por ir tomando conciencia sin ninguna ayuda, esperando además que cuiden especialmente de nosotras en esos meses en que cuidarnos significa empezar a cuidar ya de sus hijos… Felicidades por recorrer ese camino algo a oscuras, sin la luz que a la mujer le proporciona el embarazo.

Pero es que nada más nacer se enfrentan de lleno a un ser diminuto que demanda su cuidado y al que no sabemos ni por dónde coger. Además, tras el parto, las mujeres necesitamos recuperarnos, como es natural, y también se espera de ellos que suplan con su esfuerzo nuestra condición física, que vistan y cambien pañales con soltura y de sopetón. No olvidemos, por otro lado, que ellos no han jugado, como probablemente nosotras sí hemos hecho en nuestra infancia, a vestir muñecos, a dormirlos, a peinarlos… Quieras que no eso nos da una práctica nada desdeñable para nuestra futura labor como madres, salvando las evidentes diferencias, claro está. Además, estamos acostumbradas a lidiar con nuestro pelo, a hacernos coletas, ponernos horquillas, diademas, a combinar colores, estampados, etc. Felicidades, papás, porque de la noche a la mañana aprendéis a vestir, conjuntar, cambiar pañales, peinar, a matizar colores, etc., intentando que esos años de desventaja que en estas habilidades os llevamos por delante se noten lo menos posible.

Y todos estos nuevos retos, afrontados con grandes dosis de paciencia y humor, que para cambios de humor hormonales, depresión postparto y demás altibajos que puedan surgir, ya estamos nosotras.

Y felicidades, por todos aquellos padres, que rescriben la historia, que han roto y rompen estereotipos y estadísticas, que leen sobre educación de los hijos, que van a las reuniones del colegio, que hablan con los maestros, que juegan, cocinan, curan heridas, limpian, bañan,… Porque ser padre es algo más que ser compañero de juegos, ser padre lo es todo en la vida, hay que aprender a hacer cosas que jamás imaginasteis que tendríais que hacer, pero que, sin duda, no os queréis perder por no intentar ser lo mejor para vuestros hijos.
¡Feliz Día del Padre! Os lo merecéis.

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