07/09/2015 Despacito y buena letra
Ana Bordallo
Ana Bordallo
¡Feliz Curso Nuevo!

Comparto con muchos esa sensación de que septiembre es como Año Nuevo: renovamos propósitos, estrenamos agenda, redefinimos metas y proyectos, y despertamos sueños aletargados por el verano. Esta ilusión se convierte en el motor de arranque del nuevo curso, que ya adelantamos requerirá grandes dosis de energía.

No tenía pensado que éste fuera el tema que inaugurara esta temporada del blog, al menos no estaba en la lista de inquietudes y reflexiones que se me han ido ocurriendo en vacaciones y que me gustaría compartir con vosotros. Pero ahora estoy invadida por el espíritu “vuelta al cole” y convencida de que empezar con buen ánimo y buen pie puede salvarnos de muchos males a lo largo del curso, he creído que podría ser buena idea intercambiar estrategias, trucos y propósitos de cara al nuevo curso que estrenamos. Así que, por mi parte, compartiré ciertas cosillas que como madre y profesora, me ayudan en mi día a día del curso. Ahí van:

- La agenda: una bonita (cada cual a su gusto) práctica pero también  alegre (que luego vienen días grises…), incluso, personalizada, que sea nuestra. Y esto vale para niños y mayores. Yo las prefiero en papel, pero es cuestión de gustos. Una agenda bien utilizada, más allá de señalar los cumpleaños y apuntar el horario, no sólo nos va a permitir liberar nuestra memoria de listas mentales, sino que además, puede sernos muy útil a la hora de organizar y distribuir mejor nuestro tiempo.

- Calendario de aula/ de casa. Que sea común y compartido por todos y en el que cada uno pueda apuntar exámenes, citas del médico, eventos extraordinarios, días festivos, etc.,  según sea para el aula o tu casa. Nos da perspectiva del tiempo y facilita la planificación y  organización del estudio, el tiempo libre, etc. Hay a quienes le resulta motivador ir tachando los días que van pasando hasta algo especial, como las vacaciones, un puente, una fiesta… Para que sea útil es fundamental que todos lo sientan como propio y vayan apuntando sus cosas, porque se trata de tener en cuenta al conjunto del grupo o la familia para poder organizarse de manera lo más eficaz posible.

- Ropa y material. El curso trae consigo nuevas necesidades de ropa y material, lo que conlleva un gasto considerable. Es una buena oportunidad para educar la responsabilidad en los niños y adolescentes. Será de ayuda que los interesados colaboren en la compra de las nuevas cosas para hacerles ver el tiempo y el dinero que invertimos, y dentro de unos ciertos límites, que decidan qué es lo que más les gusta. Además, pueden colaborar en la identificación del material, ubicación dentro del aula, decoración de la clase, etc. Cuidamos más aquello que nos gusta y sentimos nuestro.

- Horarios. Esto va especialmente para los padres que lean este blog, y sé que es algo complicado de equilibrar porque queremos darles lo mejor a nuestros hijos. Tengamos siempre en mente que lo mejor que podemos regalarles es tiempo: tiempo para jugar y estar con ellos, más allá de darles la cena, ayudarles con los deberes y hacer de taxistas de acá para allá. ¿En nuestra organización les hemos reservado un hueco? ¿Les hemos diseñado un horario de actividades frenético que ni un adulto soportaría? ¿Les gustan las actividades a las que van a ir? Son sólo una serie de preguntas que yo, como madre, me hago y he de confesar que es un tema en el que me siento inquieta y preocupada: ¿dónde está el equilibrio de dotarles de herramientas buenas para su futuro y desarrollo pleno (arte, idiomas, deporte…) y la saturación y el estrés que les quitan tanto tiempo de juego? (Quizá esto podamos tratarlo en otro artículo, ¿qué os parece?)

- Identificar aspectos que no funcionan todo lo bien que deberían. Yo aquí meto esas cosas que vamos arrastrando a lo largo del curso, que especialmente nos agobian o interfieren en nuestro buen funcionamiento pero que no podemos librarnos de ellas, hay que hacerlas y punto, son como piedrecitas en el zapato que no nos hacen estallar pero que nos complican la vida. Yo trato de identificar una o dos durante el verano y trato de plantearlas de otra manera desde el principio para ver si así deja de ser algo molesto o estresante y se incorporan mejor en la rutina.
- Actitud positiva. Cuesta arrancar, volver al runrún de cada día pero es una suerte poder seguir creciendo y avanzando como personas, familias, profesionales, cada cual en su camino. El caso tan triste de miles y miles de refugiados huyendo del horror, luchando por sobrevivir en lugar de vivir, me ha hecho reflexionar sobre la cantidad de planes y proyectos que este curso estarán en pausa para tantas personas.

Septiembre ha llegado, ¿estáis preparados? ¿Alguna sugerencia para facilitarnos la vida este curso, para empezar con buen pie? ¡Gracias!

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