27/12/2018

Tres grandes males: despoblación, contaminación y Peak oil

Casi a diario, estamos escuchando noticias de restricciones al tráfico en las grandes ciudades por episodios de contaminación. Y no solo eso, además, esta situación amenaza con extenderse al resto de ciudades con más de 50 mil habitantes.

Pero, ¿qué ocurre en las ciudades para que sean necesarias las restricciones por contaminación?

Un contaminante es cualquier agente que produce consecuencias negativas sobre el medio ambiente y/o las personas, y cuya cantidad, concentración o densidad en un lugar y un tiempo definido, es superior a la esperada por causas naturales. De ahí, que se mida las concentraciones en diversas estaciones y en diversas horas.

Los contaminantes principales que se concentran en las ciudades, provienen de la quema de combustibles fósiles (calderas de calefacción y tráfico rodado) y son las partículas micrométricas, los óxidos de azufre, y los óxidos de nitrógeno. Las primeras, son muy nocivas por su pequeño tamaño, ya que son capaces de viajar por el torrente sanguíneo, depositándose en los pulmones, o como recientemente se ha descubierto, en el cerebro.

Los óxidos de nitrógeno, son tóxicos e irritantes, causando problemas respiratorios, sobre a todo a personas vulnerables. Pero ahí no termina el asunto, tanto el óxido de nitrógeno como el de azufre, se hidratan en la atmósfera, dando lugar a ácido sulfúrico y ácido nítrico, que son los responsables de la lluvia ácida.
En las ciudades se ha concentrado la contaminación, porque también se ha concentrado la población, porque era y es, donde las personas pueden encontrar trabajo. Esa es la causa principal de la despoblación y problemas de contaminación que estamos sufriendo.

Estamos llegando, si no hemos llegado, a un punto de inflexión, donde las reglas van a cambiar, no sólo por la contaminación, sino por la llegada del temido Peak oil, que nos recuerda Antonio Turiel (físico, matemático y doctor en Física Teórica), en una entrevista reciente. Respecto esta situación, existen visiones y teorías pesimistas, como la teoría Olduvai.

Llegados a esta situación, yo veo una gran oportunidad, sobre todo para zonas despobladas y con recursos forestales, como es el caso de Cuenca. ¿Por qué?

- Porque la población no va poder seguir agolpada en las grandes urbes, concentrando la contaminación, se debe apostar por el teletrabajo (los que puedan realizarse en esta modalidad).
- Porque la calefacción va seguir siendo necesaria, si no dejan quemar gasoil (por contaminación o Peak oil), será necesario quemar biomasa (renovable y menos contaminante), de la que Cuenca y zonas despobladas tienen mucha, generando trabajo, y, por ende, disminuyendo la despoblación.
- Porque las industrias que fabriquen productos de poco valor añadido, y que utilicen derivados del petróleo como combustible, deberán situarse en zonas con masa vegetal y forestal que sustituya su combustible actual.
- Porque, aunque algunas industrias sigan usando derivados del petróleo, deberán descentralizarse para evitar la concentración de contaminantes hasta niveles perjudiciales para la salud.
- Porque en las ciudades pequeñas, la mayoría de desplazamientos se pueden realizar a pie, o en bici, evitando la contaminación del tráfico, aumentando así la calidad de vida, haciéndolas atractivas para vivir y, de este modo, aumentar su población.
- Porque en los grandes cambios, siempre surgen grandes oportunidades, si se saben aprovechar.

Si analizamos la situación en un DAFO rápido, las amenazas de la despoblación y desaparición progresiva del Diesel, en zonas como Cuenca, suponen una oportunidad por lo mencionado anteriormente (entre otras muchas), puesto que tiene la fortaleza de su masa forestal y vegetal, su tamaño reducido y su baja concentración de contaminantes, dando una oportunidad a esta tierra, si nuestros gobernantes (y en menor medida los ciudadanos), están a la altura de los tiempos y las circunstancias.
 

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