30/01/2018

Silva, el 'piramidólogo' de Paracuellos, aconseja que tu médico "jamás sepa que duermes en una pirámide"

Alega que existe riesgo de "falseo de datos de análisis" y critica los niveles de azúcar establecidos para denominar diabética a una persona. Usa como aval el uso de la piramidología en Cuba y precisamente desde este país un artículo rechaza , entre otras cosas por ausencia de ensayos científicos serios, la existencia de la energía piramidal

Piramicama

Gabriel Silva, el 'piramidólogo' de Paracuellos de la Vega, afirma en uno de los textos de su fundación Piramicasa que "es importante que tu médico jamás sepa que duermas en una pirámide" porque "es grande el riesgo de falseo de datos en análisis".

En este texto el argentino vendedor de casas y camas piramidales utiliza la primera persona para definir a los profesionales de la medicina como "metemiedos" e incluso se atreve a declarar que los análisis fraudulentos "son cosas mucho más habituales de lo estadísticamente normal".

Por el contrario, el también autoproclamado maestre templario defiende incluso que "los médicos de verdad en el sistema global de mercado son un porcentaje muy reducido y muchas veces les recomiendan pirámides a sus pacientes, pero van con mucho cuidado porque si su colectivo los descubre, los machacan".

Concretamente llega a afirmar que en Cuba "se usan las pirámides en todos los hospitales y clínicas del país".
Sobre los análisis de sangre, Silva defiende que "nunca son confiables porque corresponden a un momento dado de nuestros procesos metabólicos" y cuenta el supuesto ejemplo de una mujer con reuma deformante que quería abandonar la pirámide ‘Hércules', una de las marcas que vende la fundación del argentino, sobre la que dormía.  El motivo es que la médica le había recomendado que la dejara "urgentemente" al haberle encontrado una cantidad alarmante de factores reumáticos en la sangre.

Según el texto que se puede leer en Piramicasa, Silva le dijo que siguiese usando la pirámide y "que no vuelva a ir al hospital, que haga vida normal y que confíe en los indicativos de su propio cuerpo, no en los análisis". El piramidólogo asegura que la mujer "hace vida completamente normal" y hasta que"ha dejado de usar gafas".

En la misma línea, el argentino denuncia que a la madre de un amigo suyo a la que le están haciendo diálisis y lleva un año con Piramicama, "ha descubierto que los médicos han falseado exámenes, porque sus riñones están funcionando muy bien, lleva muchos meses orinando normalmente y las diálisis son innecesarias. Pero claro... a 1.200 euros que le paga al hospital la seguridad social por cada diálisis". Los testimonios no se acompañan de documentación que pruebe estos relatos. 

Los niveles de azúcar de los diabéticos

Critica también el argentino afincado en Paracuellos los niveles de azúcar en sangre para definir a una persona como diabética, porque "sólo valen para los chicos de 20 años de la Infantería de Marina de los Estados Unidos". Dice que "la Organización Mundial de la Salud, una entidad que dice que "ha demostrado ya muchas veces estar al servicio de la gran Farmafia (sic), ha elaborado unos estándares que aplican como cosa válida para todo el mundo y que si no cuadras en ellos "estás enfermo, eres subnormal, una pobre criatura enfermita, deficiente física o mental que debe consumir medicamentos para el resto de la vida".

El dragón en el garaje

En esta sección se observa cómo Piramicasa utiliza como aval el uso de la energía miramidal en la medicina cubana. Hay numerosas páginas dedicadas a criticar esta pseudoterapia y al propio Silva y una de las refutaciones a estas teorías aparecen publicadas precisamente en la Revista Cubana de Física.

El artículo lo firma Jl Álvarez González, del Laboratorio de Electrofisiología, Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, La Habana, que se hace precisamente eco de varios textos publicados en Piramicasa y otras páginas de la red de Gabriel Silva. El investigador critica a los defensores de la piramidología por el uso "incorrecto" de términos científicos y la ausencia de ensayos y estudios serios. Recuerda Álvarez en un artículo que se puede leer pinchando en este enlace la analogía del ‘Dragón en el Garaje' de Carl Sagan como forma de criticar los argumentos de los defensores de las pseudociencias:

«En mi garaje vive un dragón que escupe fuego por la boca». Supongamos que yo le hago a usted una aseveración como ésa. A lo mejor le gustaría comprobarlo, verlo usted mismo. A lo largo de los siglos ha habido innumerables historias de dragones, pero ninguna prueba real. ¡Qué oportunidad!

—Enséñemelo —me dice usted.

Yo le llevo a mi garaje. Usted mira y ve una escalera, latas de pintura vacías y un triciclo viejo, pero el dragón no está.

—¿Dónde está el dragón? —me pregunta.

—Oh, está aquí —contesto yo moviendo la mano vagamente—. Me olvidé de decir que es un dragón invisible.

Me propone que cubra de harina el suelo del garaje para que queden marcadas las huellas del dragón.

—Buena idea —replico—, pero este dragón flota en el aire.

Entonces propone usar un sensor infrarrojo para detectar el fuego invisible.

—Buena idea, pero el fuego invisible tampoco da calor.

Sugiere pintar con spray el dragón para hacerlo visible.

—Buena idea, sólo que es un dragón incorpóreo y la pintura no se le pegaría.
Y así sucesivamente. Yo contrarresto cualquier prueba física que usted me propone con una explicación especial de por qué no funcionará. Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre un dragón invisible, incorpóreo y flotante que escupe un fuego que no quema y un dragón inexistente? Si no hay manera de refutar mi opinión, si no hay ningún experimento concebible válido contra ella, ¿qué significa decir que mi dragón existe? Su incapacidad de invalidar mi hipótesis no equivale en absoluto a demostrar que es cierta. Las afirmaciones que no pueden probarse, las aseveraciones inmunes a la refutación son verdaderamente inútiles, por mucho valor que puedan tener para inspirarmos o excitar nuestro sentido de maravilla. Lo que yo le he pedido que haga es acabar aceptando, en ausencia de pruebas, lo que yo digo.

"La pseudociencia siempre nos obliga a aceptar sus resultados en ausencia de pruebas", insiste el autor cubano, que dice que "con las evidencias de que dispongo, estoy convencido que tal  "energía o efecto piramidal"  no existen y que uno de sus efectos adversos (al aplicar  esta pseudoterapia) es el daño que se infringe a la credibilidad en nuestro Sistema Nacional de Salud y al prestigio de nuestros científicos y profesionales de la salud".

"El otro, puede ser el daño que se causa cuando en algún tipo  de patología se utiliza una terapia inocua y no se aborda a tiempo con métodos científicos efectivos", advierte.
 

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