22/02/2019
Cultura y Vida

Recuerdo de la infausta noche taranconera de Antonio Machado en el 80 aniversario de la muerte del poeta

El 24 de noviembre de 1936 el poeta pasó una noche intentando dormir sobre una alfombra en la Casa de la Condesa de Tarancón. Dos décadas atrás intentó trasladarse a Cuenca para dar clases de Literatura

Tumba de Antonio Machado (Foto de Quinok)

Ante el 80 aniversario de la muerte de Antonio Machado, fallecido el 22 de febrero de 1939 en Collioure (Francia), viene al recuerdo aquella noche del 23 de noviembre de 1936 en la que el autor de ‘Campos de Castilla' y ‘Soledades' durmió en la Casa de la Condesa de Tarancón. Fue una velada infausta y de malos presagios para todos los que le acompañaron en lo que terminaría siendo el primer paso del sevillano hacia el exilio en el que murió, aunque posiblemente él ni se lo imaginaba.

El 23 de noviembre de 1936 el Gobierno republicano tomaba la decisión de trasladar a algunos intelectuales para ponerles a resguardo de los bombardeos de la artillería franquista sobre Madrid. A regañadientes, porque Machado no quería abandonar esta ciudad, el andaluz formó parte de esta comitiva hacia el Levante, según relata Jorge Martínez Reverte en ‘La Batalla de Madrid'. El viaje comenzó a las 12 de la mañana del 24 de noviembre y explica este historiador que con el escritor, ya anciano, hubo "especiales atenciones" durante este fatigoso trayecto en un camión que transportaba a ocho o nueve personas de su familia, entre ellas su madre. El físico Arturo Duperier, los psiquiatra Miguel Prados y José María Sacristán, el pintor López Mezquita, el químico Enrique Molés, el director del instituto del Cáncer, Pío del Río y el escritor mexicano José Moreno Villa también formaban parte del grupo, que llegó a Tarancón por la noche.

Son numerosos los autores que han escrito sobre aquella noche taranconera, desde el propio Moreno Villa en sus memorias hasta el hermano del poeta, José Machado. En la prensa conquense esta historia ha sido tratado con anterioridad por periodistas como José Vicente Ávila.

"A las nueve estábamos en Tarancón, el paso difícil, el pueblo donde la FAI dejó aterradora fama. Arrebujados en nuestros abrigos, bajamos de los camiones y fuimos conducidos a una casucha oscura donde habían puesto unas largas mesas y unos bancos", según el testimonio del mexicano José Moreno Villa, recogido en sus memorias ‘Vida en claro' y del que se hace eco el ensayo ‘Antonio Machado, el largo peregrinar hacia el mar' de Monique Alonso.

Bajo la custodia de un grupo de jóvenes comunistas los intelectuales fueron trasladados al caserón, hoy derruido, un edificio al que "no le falta ninguna comodida" según Reverte, pero de "dudoso gusto" en la opinión de Moreno Villa. Cuando Machado pregunta a quién pertenecía la casa le dicen que era "de una familia a la que habían dado el paseo hace unos días".

La Casa Palacio de la Condesa de Retamoso, edificación del siglo XIX hoy derruida, albergó fue durante la guerra la Columna del Rosal, una unidad de milicias de anarquistas de la CNT, afirma Víctor de la Vega Almagro en la obra ‘Tesoro artístico y guerra civil: el caso de Cuenca'. De aquella casa que acogió a Antonio Machado se conservan las rejas que han sido restauradas y que desde hace unas pocas semanas adornan el muro del parque de la piscina municipal.

Según los recuerdos de Moreno Villa, la conversación de Machado con el hombre armado que custodiaba la  casa fue así:

–¿De quién era esta casa?
–De unos marqueses.
–¿Eran madrileños?
–No, de Bilbao.
–Venían aquí por temporadas nada más, ¿verdad?
–Sí.
–Y ahora ¿dónde están?
–Tranquilos.
–¿Pues…?
–Los matemos (
sic)

Cuenta Reverte que Machado, tras conocer  el castigo a los dueños de esta casa, "no quiso mancillar la cama de quien había sufrido tan duro castigo", así que pasa la noche tumbado en la alfombra. Otras crónicas cuentan que su madre también tuvo que dormir en el suelo.

En ‘Últimas soledades del poeta Antonio Machado', su hermano José relata que aquella noche "dormimos o mejor diría lo intentamos, casi todos los expedicionarios en una habitación muy grande y desmantelada, sobre unos colchones que había sobre el santo suelo. Pequeños y pintorescos incidentes hicieron imposible la realización de nuestro propósito".

No da más detalles José Machado, pero deja claro que no fue una buena noche para los viajeros, que se levantaron "más cansados que cuando nos acostamos". Al día siguiente reanudaron el viaje que fue interrumpido en el Puerto de Contreras por una avería en el motor. Un coche particular recogió al poeta y a su madre, "que iban desfallecidos por su estado de salud y el cansancio del viaje" para llevarles a Utiel. Finalmente desde aquella localidad, que por aquel entonces todavía estaba vinculada al Obispado de Cuenca, la comitiva podría completar el trayecto hasta Valencia.

EL INTENTO DE TRASLADO A CUENCA

Veinte años antes del episodio taranconero Antonio Machado, que ejercía de profesor de Literatura, intentó venir a vivir a Cuenca. Lo sabemos por el fragmento de una carta fechada en el año 1916. Machado vivía entonces en Baeza pero él mismo reconocía su deseo de regresar a Madrid, ciudad en la que vivió durante su juventud, disfrutando al máximo de su vida bohemia y que entonces era un hervidero intelectual. Con ese objetivo se llegó a plantear también la posibilidad de acercarse al menos a localides cercanas a la capital española, como Cuenca.

La carta fue citada por Enrique Casamayor en ‘Antonio Machado, profesor de Literatura' y es rescatada en el Epistolario machadiano recopilado y comentado por Jordi Doménech, que cree que tiene su origen en los manuscritos que se entregaron para la elaboración de un monográfico homenaje al sevillano en los Cuadernos Hispanoamericanos.

Antonio Machado dirige esta breve carta a un anónimo catedrático del Instituto de Cuenca, que entonces estaba situado en la calle Palafox, en el edificio del actual Conservatorio, para preguntarle si estaría dispuesto a una permuta de plazas:

"La pereza de cambiar de residencia y las instancias de mis compañeros de Baeza fueron causa de que no acudiese a dicho concurso. Después he sabido que usted había sido nombrado para ocupar la citada vacante.
Pensando en el caso posible de que usted no tuviese interés marcado en permanecer en la cátedra de Cuenca, me atrevo a proponerle a usted la permuta conmigo, si el Instituto de Baeza  fuese de su agrado y encontrase en él algún aliciente o ventaja".

Esta permuta nunca se produjo. Machado no vino a Cuenca y permaneció en Baeza hasta 1919, pasando posteriormente por Segovia hasta regresar finalmente a Madrid en 1932. A pesar de que no llegó a residir aquí, en la capital conquense hay una calle dedicada a uno de los autores más grandes de las letras españolas. También en Tarancón, que lo acogió aquella triste noche del 24 de noviembre de 1936.

 

Galería

Promedio (0 Votos)
La valoración media es de 0.0 estrellas de 5.
comments powered by Disqus