14/02/2020
Opinión

Nueva falacia contra las Autovías: "Son para vaciar el medio rural"

La Plataforma Cívica por Cuenca lleva años escuchando falacias medioambientales contra la implantación de la infraestructura "Autovía A-40, Cuenca-Teruel-Cataluña", demostrablemente beneficiosa para todos, conquenses y no conquenses. No entendemos la oposición de algunos partidos políticos que en Castilla-La Mancha llevan una veintena de años oponiéndose a esa infraestructura haciendo uso de esas falacias. Esa incomprensión está presente en muchos conquenses, incluyendo votantes de esos partidos, los cuales pasan de negar la existencia de esa oposición a quedarse perplejos cuando se les muestra como su partido ha utilizado, torticera y capciosamente, la defensa medio ambiente para justificar sus intereses políticos. Junto a unos argumentos medioambientales contra esa infraestructura, demostrablemente falsos, ahora algunos aportan otro argumento de oposición más, que no es nuevo ya que fue utilizado en otros momentos de controversias políticas sobre infraestructuras. Ese argumento viene a ser que las infraestructuras alejan las poblaciones del medio rural porque a sus gentes les es más fácil "escapar" de esos lugares. Así se ha expresado el alcalde de un pueblo por donde pasa la autovía A-40 antes de morir, de manera absurda, en Cuenca capital, cuando, tras el pacto que ha suscrito Teruel Existe con el actual gobierno socialista sobre la A-40 "Cuenca-Teruel", dice: "Si los de Teruel quieren la autovía allá ellos, pero las autovías machacan los pueblos. Aquí han ayudado a vaciarlo".

En las redes se lee que los de Teruel son más listos que los de Cuenca y otros lugares. Es posible que en esa afirmación haya algo de verdad. Todos debiéramos saber que el mayor éxodo de gente, joven y rural, que se produjo en la provincia de Cuenca y en toda la España interior fue allá por las décadas del 50 al 70 y ¡en aquellos años no existía la A-40! Entonces, por Campos del Paraíso, Horcajada, Naharros,...etc., pasaba una estrecha carretera, casi sin arcenes, molesta e insegura, cuyas antiguas características han quedado hoy en día en el museo de la N-420 a su paso por algunos pueblos de las provincias de Cuenca y Teruel: aquellos pueblos que se quedaron fuera del Plan REDIA de los años 70; en esos pueblos donde los de Teruel Existe y esta Plataforma Conquense llevan años demandando esa autovía, hoy pactada por los turolenses con el gobierno actual.

Todos debemos saber que, hoy, la despoblación en estas provincias, se produce directamente por envejecimiento de la población e, indirectamente, por la ausencia de una estructura económica que ofrezca a la gente joven posibilidades suficientes de trabajo. Cualquier intento de revertir esa situación pasa por que se incrementen las inversiones públicas en todo aquello que conlleve crecimiento económico y se faciliten las inversiones privadas en esos territorios.

Se puede comprender que alguien diga que los de Teruel son más listos que los de Cuenca, por darse cuenta, desde hace tiempo, que las inversiones materiales, públicas y privadas, son necesarias para el desarrollo económico de las sociedades; por darse cuenta de que, dentro de las inversiones en infraestructuras, hay unas más importantes que otras, en el sentido de que unas tienen unos efectos socioeconómicos más beneficiosos que otras para el territorio. No hay que acudir a grandes expertos en inversiones para imaginar la bondad de los efectos socioeconómicos de la autovía A-40, "Cuenca-Teruel-Cataluña", pero es conveniente recordar que, tras aquella Declaración de Impacto Ambiental negativa sobre la autovía Cuenca-Teruel, ejemplo de chapuza administrativa y científica, el Colegio de Ingenieros de Caminos, informó en el año 2009 favorablemente sobre su bondad en cuanto a sus efectos económicos y sociales sobre el territorio (tanto el territorio de ubicación de la autovía como el general de España), incluyendo la aseveración de que sus efectos ambientales eran asumibles tomando medidas adecuadas, como ya se habían tomado para otras autovías y en zonas con más "pedigrí" medioambiental (por ejemplo, Autovía de los Alcornocales, en España, o, fuera de España, en el santuario ambiental Waipoua).

En la nota de prensa que emitió el colegio sobre esa infraestructura, se exponía un conjunto de amplio de razones de carácter técnico y económico que justificaban el carácter prioritario de esa infraestructura. Se decía que esa infraestructura era un vial "intermedio y realmente alternativo para el transporte de personas y mercancías" a los dos existentes actualmente: uno radial, la A-2, que va a desembocar a Madrid y su zona de influencia (100 Km alrededor de Madrid con saturaciones de tráfico frecuentes), y otro que va paralelo a la costa mediterránea cruzando las provincias litorales mediterráneas, fuertemente urbanizadas y presentando unas IMDs elevadas (de 20.000 a 50.000 vehículos por día, en su mayor parte) próximas a la capacidad del sistema viario en esa zona. También se decía que existen otros viales directamente relacionados con el tramo Cuenca-Teruel en la distribución del tráfico, que se corresponden con las autovías A-3 y A-4, los cuales presentan tráficos en la gama de los 20.000 a 50.000 vh/día. Teniendo en cuenta la idea de que se necesita una intensidad mínima de 10.000 vehículos por día en una autovía para que se entrevea la existencia de rentabilidad social, se afirmaba que dicha actuación daría sentido económico a la fuerte inversión realizada en la autovía A-40 de Castilla-La Mancha que va a morir en Cuenca, ya que hoy, sin tener en cuenta el tráfico de agitación próximo a pueblos importantes, no hay más de 5.000 vehículos al día circulando en gran parte de esa infraestructura. De igual manera, la autovía daría pie a que fuese socialmente rentable una posible autovía Cuenca-Albacete cuya intensidad de tráfico diaria no supera los 5.000 vehículos. En otro orden de cosas, se señalaba que la zona del norte-noreste de Cuenca y Suroeste de Teruel contigua, se encuentra dentro de una de las zonas con peores condiciones de accesibilidad de España y Europa y la autovía Cuenca-Teruel se adaptaría a los objetivos de la UE de conseguir una mayor cohesión territorial y social dentro de un desarrollo sostenible y equilibrado (artículo 2 del tratado de la UE). Por último, se hacía ver que, dada la trascendencia que tendría para la competitividad "del país" la ejecución de un corredor norte-sur intermedio entre el de Levante y el radial de Madrid, en la próxima actualización del Plan de Infraestructuras que se estaba redactando, se debía incluir, al menos, como actuación prioritaria, el tramo de autovía "Teruel-Alcañiz", dentro del objetivo final "Autovía Cuenca-Teruel-Cataluña", dando continuidad al tramo Cuenca-Teruel (que ya era prioritario en el Plan de Infraestructuras anterior)

Esta asociación no puede añadir más argumentos técnicos y económicos, a los expresados en su día por el Colegio de Ingenieros de Caminos y del que se ha mostrado un resumen. Las razones por las que se ha defendido esa infraestructura son las que se derivan de su bondad técnica y económica desde el punto de vista nacional y local. No es cierto que los de Teruel pidan infraestructuras que no necesitan, tal como afirma el exdiputado del Parlamento Catalán Germá Bel. La autovía "A-40. Cuenca-Teruel-Cataluña" la necesitamos todos, catalanes incluidos. Añadimos que la Generalitat de Cataluña, con fecha de 9/06/2009, contestó al informe del Colegio de Ingenieros diciendo que lo que se defendía en el informe, la implantación de la autovía "A-40. Cuenca-Teruel-Cataluña", permitiría un eje viario de grandes prestaciones entre Tarragona y Madrid, pasando por Cuenca y Teruel.  No hace falta ser muy listo para ver que sería un eje intensa y beneficiosamente utilizado; los de Teruel ya lo han imaginado; gentes de Cuenca, también; ¿y los catalanes?, los catalanes, en el 2009, también lo vieron, aunque en el 2020 haya alguno que no lo vea.


 

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