28/01/2019

Ni los cantos de sirena de las rebajas ni el frío merman la masiva asistencia de devotos a El Tranquilo

Ya fuera con ejercicio aeróbico o anaeróbico, por la senda o por las escaleras, los conquenses han acudido como cada 28 de enero a la Hoz del Júcar para compartir unas horas con San Julián

Ni los cantos de sirena de las rebajas madrileñas ni el frío huracanado que campaba por la Hoz del Júcar han mermado asistencia a la tradicional cita de cada 28 de enero en la Ermita del Tranquilo para honrar a San Julián.

Desde primera hora de la mañana han sido numeroso los fieles que han ido accediendo al recoleto templo. Bien por la sinuosa senda que nace la ribera del río Júcar y que jalonan las estaciones del Vía Crucis, o bien por el camino del escalerón, más corto pero más empinado. Esfuerzos aeróbico y anaeróbico respectivamente para un objetivo común: rezar ante el santo patrón en el mismo rincón donde según la tradición se retiraba él mismo a orar y a confeccionar esos cestillos que luego vendía a cambio de limosmas para los necesitados.

Y, también, para enganchar un eslabón más en la costumbre heredada por los antecesores. Muchos conquenses usan este festivo del calendario para, bien abrigados, pasar unas horas agradables entre amigos y familias gracias a la combinación de aire puro, hermoso paisaje, buena comida y algún trago.

Los asistentes han ido recibiendo de manos de los miembros de la Agrupación de Devotos de San Julián la conocida como 'caridad', los panecillos a los que algunos atribuyen cualidades taumatúrgicas añadidas a otras más obvias, las gastronómicas.

Aunque el flujo ha sido constante durante toda la jornada, las horas de celebración de las eucaristías (11, 12 y 13) de campaña han elevado su intensidad, como ha ocurrido con la presidida por el sacerdote Miguel Ángel Albares, director de la Catedral o la tercera, celebrada por el obispo de la Diócesis, José María Yanguas. A esta última ha asistido el presidente de la Diputación, Benjamín Prieto, acompañado de Luz Moya, la candidata del PP a la Alcaldía así como los tenientes de alcalde Julián Huete y Pedro J. García Hidalgo.

"Todos los años suelo llegar hasta aquí corriendo, por la senda, pero en esta ocasión he preferido andar y unirme al resto de los conquenses que querían mostrar su cariño al Santo", explicaba la que, tras el 26 de mayo, aspira a convertirse en la primera alcaldesa de Cuenca.

La candidata defiende el cuidad de las tradiciones "porque creo que son una base fundamental de nuestra identidad, una manera de rendir homenaje a todas las personas que las amaron y nos precedieron, además de convertirse en una seña de identidad crucial para conocer mejor quienes somos y de donde venimos".

Al acabar la última de estas misas se ha desarrollado una sencilla pero solemne procesión en el paraje.

El templo se ponía su mejores galas y ofrecía la posibilidad de comprobar las últimas incorporaciones de su catálogo patrimonial, como un conjunto de cuadros de San José, Jesús Salvador, la Virgen del Pilar, San Andrés y el propio San Julián firmados por Javier Romero, cartelista de la Semana Santa de Cuenca 2019. 

GALERÍA FOTOGRÁFICA DE LA JORNADA 

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