20/08/2017

La residencia de ancianos proyectada en el antiguo sanatorio San Julián creará unos 90 puestos de trabajo

La empresa propietaria del inmueble construirá anejo un nuevo edificio de ocho plantas y 2.900 metros cuatrados, que se sumará a los 2.800 que ya hay construidos. El geriátrico tendrá una capacidad de 180 plazas y 20 de centro de día

La residencia de ancianos proyectada en el antiguo sanatorio San Julián tiene planeado crear en la capital alrededor de 90 puestos de trabajo. Lo ha revelado el gerente de la compañía propietaria del inmueble, Maxi Saiz, en declaraciones a Vocesdecuenca.es. El proyecto contempla la transformación del viejo sanatorio, abandonado desde hace 17 años, en una residencia de ancianos con una capacidad de 180 plazas y un centro de día para otras 20 personas.

La previsión de 90 puestos de trabajos es para el supuesto de que el centro, que se va a llamar ‘El Parador de San Julián', esté completo. La compañía necesitará una amplia variedad de perfiles: fisioterapeutas, auxiliares, enfermeras, médicos, terapeutas ocupacionales, mantenimiento, recepción. "Queremos que tenga una amplia variedad de servicios -incluso tendrá servicio religioso- pero no nos vamos a volver locos con los precios" afirma Saiz. "Tenemos muy claro estamos tratando con personas y aunque sea un negocio priman las personas. Queremos tener plazas concertadas con la comunidad para la gente con menos recursos", avanza.

Está prevista la construcción de un edificio anejo de ocho plantas que sumará 2.900 metros cuadrados de superficie al conjunto. Este será levantado en los espacios de la finca que en la actualidad no están construidos, y que están situados en la parte trasera y uno de los laterales. El proyecto contempla recuperar el edificio ya existente, que tiene seis plantas y una superficie total de 2.800 metros cuadrados.

La empresa Virgen de Ucero, que es la que está detrás del proyecto, cuenta con una experiencia de catorce años en una residencia de mayores en Alcalá de Henares y de doce en la de Arcas, entre otras.

Además del centro de día con servicio de transporte, la residencia de ancianos contará entre otros con estancias nocturnas y una unidad de asistidos destinada a personas que necesitan una atención continua, como enfermos de alzheimer. Como particularidad, destaca que la gerencia no subcontratará el servicio de lavandería ni el de catering, según señala Saiz, porque "los catering son terribles, lo ideal es que la comida se sirva en el plato después de ser cocinada y la cocina sea propia del centro".

‘El Parador de San Julián' ofertará a los clientes habitaciones dobles e individuales, todas ellas con baño propio. Se da la circunstancia de que el último piso ofrecerá unas magníficas vistas del Casco Antiguo, y la previsión es que disfruten de ella las personas que estén en peor estado, como los enfermos de alzheimer, y sus familiares, al contrario de lo que sucede en el resto de residencias, donde son alojados en los lugares ‘menos nobles'. 

Abrir hacia verano de 2019

Por el momento, el proyecto se encuentra a la espera de recibir la licencia de obra por parte del Ayuntamiento de Cuenca. Una licencia que el Saiz quiere que llegue "lo antes posible", hacia octubre o noviembre como tarde. Así, la obra de levantar el nuevo edificio y adecuar el existente tardaría aproximadamente un año y medio y la apertura del centro podría ser, si las mejores previsiones se cumplen, hacia verano de 2019.

Saiz comenta que la idea de abrir la residencia "surgió para ampliar el abanico de ofertas hacia los usuarios. Hay gente a la que le gusta la situación de la vivienda de Arcas y hay otra que preferiría que sus mayores estuvieran en pleno corazón de la ciudad". Así, decidieron adquirir el inmueble, firmando la transacción el 11 de febrero de 2016.

Respecto a la energía, la empresa espera poder utilizar el máximo de energías renovables respetuosas con el Medio Ambiente. Así, el proyecto inicial plantea la utilización de la energía geotérmica en un porcentaje de entre un 70-75%.

Sobre el estado de conservación del antiguo sanatorio San Julián, deteriorado por los 17 años cerrado y al haber sido okupado, señala que "tiene muchas posibilidades para el negocio que queremos abrir: anchos pasillos y techos altos. Se van a salvar muchas cosas y el edificio ha superado la prueba de estructuras".

Según afirma el gerente, el futuro ‘Parador de San Julián' es "una apuesta muy importante, porque vamos a transformar un foco de suciedad y de problemas en lo que esperamos que sea un negocio próspero, que cree muchos puestos de trabajo y con una labor social importante, atendiendo a las personas mayores".

GALERÍA DE FOTOGRAFÍAS DEL PROYECTO

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