14/04/2017

Jueves Santo plenamente italiano

Italia generó todas las notas musicales surgidas en los conciertos del Jueves Santo en las SMR (salvo el "bis" bachiano del recital de la mañana). 

Concierto-07, Orquesta y coro de RTVE, M. A. Gómez Martínez © Santiago Torralba/SMR

Italia generó todas las notas musicales surgidas en los conciertos del Jueves Santo en las SMR (salvo el "bis" bachiano del recital de la mañana). Dos momentos extremos, separados por dos centurias y por dos conceptos antagónicos de la expresión musical. El de la mañana –el mejor del festival hasta la fecha— fue un sublime canto barroco al violonchelo, con las primeras (y muy desconocidas) piezas originales para este instrumento a solo. El de la tarde tuvo como protagonista el Stabat Mater de Gioacchino Rossini, una partitura para el frenesí del coro, la orquesta y los solistas vocales. Una obra de un autor retirado del éxito operístico y que decidió dedicar las últimas décadas de su vida a comer y escribir "para Dios y para los amigos".

IL PROFUNDO SENTIRE DELL´ANIMA. INOLVIDABLE.

El convento de San Pablo –hoy espacio Torner— ha fascinado a todos los que han tenido el privilegio de interpretar o escuchar un concierto. Su belleza gótico tardía envuelve una acústica que reverbera pero no distorsiona; amplifica y no molesta. Es mágica. Si a eso añadimos a un intérprete con mayúsculas como el italiano Gaetano Nasillo la combinación es plena. El repertorio puede ser desconocido, pero su belleza cautiva. Casi todas las piezas eran exquisitas y el fraseo tan detallista que abrumaba. El resultado fue hipnótico, envolvente, intenso y cautivador. Hasta el detalle del cambio de arco (más tenso) para la interpretación de las obras de estética más tardía dejaba a las claras la profundidad metódica del intérprete transalpino. Todo culminó en lo sublime.

PODEROSO STABAT MATER DE ROSSINI.

Escuchar esta obra para los habituales de las SMR nos lleva a la inolvidable interpretación del año 2003 con el recientemente fallecido Alberto Zedda al frente de la JONDE, el Coro Nacional de España y solistas de la talla de Isabel Rey, Daniel Barcellona, Juan Diego Flórez y Orlin Anastassov. Eran tiempos de abundancia, diferentes a los actuales. Sin entrar en comparaciones específicas y estériles, les explico que a mí me pareció muy poderosa la interpretación de ayer. Una versión firme, serena en los tempi pero con una notable concepción general  muy expresiva. Miguel Ángel Gómez Martínez jugó a la perfección con esta partitura escrita de manera indiferente al texto, operística, bellcantista, brillante y lírica a partes iguales.

Equilibrar todo es complicado y se consiguió. Bien la Orquesta y Coro de RTVE, éste último superándose en cada intervención hasta el excelente final. El cuarteto solista cantó con solvencia, a pesar de algunas exageraciones en los agudos, algo gritones, de la soprano Marjukka Tepponen.

En resumidas cuentas: disfrutamos de un buen Stabat Mater rossiniano, una música que hace feliz a quien la escucha cuando se interpreta con esta profesionalidad.

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