10/06/2018

El gusto por los festejos taurinos en Cuenca

En 1642, con motivo de una visita a Cuenca del rey Alfonsose dio en el río Júcar con la visita de Felipe IV, hubo una corrida en el Júcar

Exposición toro

Con motivo de la celebración del XV Congreso Nacional del Toro de Cuerda nuestra ciudad se ha visto inundada de motivos taurinos como las espléndidas exposiciones repartidas por distintas salas de Cuenca al igual que la suelta de toros enmaromados.

"El toreo es probablemente la riqueza poética y vital de España, increíblemente desaprovechada por los escritores y artistas, debido  principalmente a una falsa educación pedagógica que nos han dado y que hemos sido los hombres de mi generación los primeros en rechazar. Creo que los toros es la fiesta más culta que hay en el mundo". Con estas palabras Federico García Lorca expresaba su sentimiento por la tauromaquia.

Si quisiéramos identificar nuestra cultura nacional, indudablemente sería el símbolo del Toro, de ahí que en nuestros días, quienes no se sienten españoles tienden a destruir sus representaciones simbólicas. Nuestro pasado se identifica con él como pieza fundamental. A diferencia de nuestras ideas religiosas, políticas o deportivas, los toros es el único concepto sociológico que nos une mayoritariamente a los españoles y que exportamos, como parte de nuestra cultura a otros países y gentes como: los venezolanos, mejicanos, colombianos, peruanos, ecuatorianos, ya nuestros vecinos los portugueses y franceses.

Sólo tenemos que echar la vista al pasado y vemos que nuestra ciudad tiene alma taurina. No fueron vaquillas como en la actualidad se corren en San Mateo, sino toros de casta con los que se festejaban y divertían los conquenses. Ahora que estoy estudiando en profundidad el siglo XVII, entre libros viejos y legajos encontré una crónica de la estancia del rey Felipe IV en nuestra ciudad, haya por el año de 1642. Dice la crónica que entre los festejos que la ciudad de Cuenca realizo en honor al Monarca se celebró una corrida de toros originalísima y que describe el cronista del siguiente modo:

"El redondel se formó sobre gruesas vigas con fuertes tablas encima del río Júcar, enfrente de la fuente hoy llamada del Abanico. Por la parte de las riberas la valla era muy elevada para que los toros no pudieran saltar en tierra y herir a los concurrentes y por la parte superior e inferior del río la valla era de unas dos varas escasas con estribos, para que, saltando los lidiadores, si los bichos les seguían cayeren al agua.

Por ambas partes, superior e inferior al río, contenía varias barcas engalanadas con gallardetes, en que había toreros que alanceaban a los toros que saltaban al agua, a la vez que otros a nado les hacían alguna suerte de banderillas, y las riberas estaban ocupadas con hombres adornados de lanzas largas para matarlos en el río si se obstinaban en saltar a tierra, o para rechazarlos río adentro para que los barqueros y nadadores los lidiasen. A los toros que no saltaban la barrera se les hacía en el redondel las suertes de capa, banderillas, capa y espada. Los lugares inmediatos a la ciudad se despoblaron por asistir a esta fiesta".

Como vemos el pueblo conquense no necesitaba plaza de toros para festejas con toros sus fiestas. Sin duda la lidia de toros se puede centrar su origen en España, en la cultura celtíbera, es en esta cultura donde el toro representa el poder, la fuerza y la virilidad para el guerrero.

En la época medieval, los reyes castellanos, eran muy dados a este tipo de festejos, pues nuestro Rey Alfonso VIII, en su coronación en Verea (Logrono) en el año 1133, fue celebrado con una lidia de toros. El 19 de junio de 1144, cuando Alfonso VIII casó a su hija Doña Hurraca con el Rey D. García de Navarra. También lo celebraron con una corrida de toros. No es de extrañar que la toma de Cuenca en 1177, se celebrara con otra corrida de toros en la nueva ciudad conquistada.

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