11/05/2016

El Agaresuchus Fontisensis de Lo Hueco redefine el árbol genealógico de los cocodrilos actuales

El Museo de Paleontología ha sido el escenario de la presentación de este nuevo hallazgo, que forma parte de la misma familia que el 'Lohuecosuchus' descrito hace unos meses y con el que convivió hace 75 millones de años

presentación agaresuchus

El Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha ha sido el escenario de la presentación del segundo cocodrilo' del de Lo Hueco, el Agaresuchus Fontisensis, descrito a partir de un cráneo de este animal que habitó las tierras conquenses en el Cretácico Superior, hace 75 millones de años.

La revista Cretaceous Research acaba de publicar un artículo en el que se describe este nuevo cocodrilo. Los restos se extrajeron en 2007, en una macroexcavación realizada en durante las obras de instalación del AVE a su paso por Fuentes y en las que se recogieron miles de restos de dinosaurios, tortugas y cocodrilos que se encuentran en distintas fases de estudio.

Lo Hueco está siendo muy importante para explicar las relaciones de parentesco y las claves de cómo se construyó el grupo de los cocodrilos actuales. El Agaresuchus Fontisensis y Lohuecosuchus, han permitido identificar un nuevo grupo de estos animales, denominado alodaposúquidos, que contiene las formas más cercanamente emparentadas con el antecesor común de los cocodrilos que han llegado hasta nuestros días.

La diferencia entre el Agaresuchus y el Lohuecosuchus es que el primero tiene un cráneo más alargado y unos dientes más separados y menos grandes, aunque al ser del mismo grupo comparten varias características morfológicas. Estas dos especies convivieron en Lo Hueco, algo que tampoco es habitual

El análisis de los cocodrilos de Lo Hueco ha permitido incrementar el conocimiento sobre los alodaposúquidos y proponer la distribución de sus representantes en España, Francia y Rumania, a la vez que nos muestra los primeros pasos de los grupos de cocodrilos que han llegado a la actualidad.

Durante el Cretácico Superior, Europa estaba constituida como un archipiélago de islas, en una ambiente subtropical y en las que eran abundante los cocodrilos. Agararasuchus y Lohuecosuchus son los habitantes mejor conocidos de una gran isla formada por la mitad norte de España y el sur de Francia y que conocemos como Iberoarmórica. Se ha reconocido la presencia de estos dos cocodrilos en yacimientos del pirineo oscense y del sur de Francia y de otros alodaposúquidos por toda Europa. El análisis de Agaresuchus está ayudando a reconocer que las faunas de reptiles del oeste de Europa presentan grandes diferencias con la de las islas más orientales a finales del Cretácico, algo que ya se había reconocidos en algunos grupos de dinosaurios.

La caracterización de estas dos especies de alodaposúquidos en Lo Hueco certifica la importancia de este yacimiento conquense a la hora de abordar el estudio de los ecosistemas de finales del Cretácico, como ya ha ocurrido en el análisis de otros grupos de organismos, como tortugas o dinosaurios. En este momento, las líneas de investigación en el yacimiento continúan intentando mostrar la composición de faunas de la isla iberoarmoricana y la estructura de sus ecosistemas a finales del Cretácico.

En el artículo han participado los investigadores del Grupo de Biología Evolutiva de la UNED Iván Narváez, Fernando Escaso, Adán Pérez-García y Francisco Ortega, junto a Christopher A. Brochu, de la Universidad de Iowa (EEUU), analizando material inédito depositado en el Museo Paleontológico Regional de Castilla-La Mancha en Cuenca.

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