17/10/2019
Opinión

Cañete, La residencia no se abre. ¿Por qué?

Recientemente se han cumplido nueve años desde que, oficialmente, concluyeron las obras de la residencia para mayores de Cañete. Bueno tal vez, sería preceptivo dejar claro que nada hay que celebrar porque por extraño que parezca el inmueble permanece cerrado y los ancianos a los que está destinado se buscan la vida como pueden. Pero, ¿Qué le vamos a hacer? Las cosas vienen como vienen y a eso nos tenemos que amoldar. Tal vez sea la dinámica propia del progreso. ¿O tal vez no?

Para ver cómo ha "progresado" este desaguisado puede que sea necesario hacer un poco de cronología, incluso de la persistencia de personajes de elevados niveles en la administración en cada momento que han comprometido su palabra en lo que decían la inminente apertura de dicha residencia (con frecuencia ligada al consabido si me votas) y, en  consecuencia, la prestación del servicio para el que se proyectó, siempre que se cumplieran determinadas condiciones. Tales condiciones exigidas se dieron pero la esterilidad de sus efectos, como a la vista está, ha sido palmaria, y nadie no solo no da explicaciones sino que nadie, entiéndase bien, nadie, ninguna institución, da noticias de nada. Los cinco millones de euros continúan enterrados sin generar ningún beneficio. No dan el servicio prometido y no generan el empleo (35 puestos de trabajo) proyectado.
Rememorando desde el del día que se pone la primera piedra, al ya lejano 21/11/2017, (el próximo lunes hará doce años  - Cante el lector el ¡¡Cumpleaños feliz!!) que, con toda la pompa de que se es capaz y justo es reconocer que nuestro país está especialmente dotado para esa voluptuosidad, la Consejería de Sanidad del gobierno regional da cuenta del hecho y detalla los objetivos de servicio y empleo que ya conocemos y sobre lo que no es necesario insistir.

El mismo día 21/11, la diputación se fija un plazo de 24 meses para finalizar las obras. En ese momento tanto el gobierno de la región como la presidencia de la diputación y el gobierno local, el de Cañete claro está, están en manos del PSOE, y ahí tenemos al presidente de la diputación haciendo loas de los bienes que se derramaría de tan magno y benéfico proyecto, poniendo por delante, como no podía ser de otra forma, la mejora de las condiciones de vida de la población anciana y el impulso que eso suponía para la economía de la zona al crearse 35 empleos.

Como todo quedaba en casa, es una forma de hablar, quiero decir que, como todo quedaba en el PSOE, los problemas se superarían sin problemas – redundo – y las soluciones irían sobre ruedas. Estamos a poco más de media legislatura, quedan 18 meses de PSOE a mogollón, tiempo más que suficiente para poner en marcha la residencia. Pero mira por donde ni así. Eso sí, esa esperanzadora primera piedra, fue colocada, simbólicamente se entiende, por las delicadas manos de las más encumbradas autoridades de la ¿época?, (sí, parece que ya es oportuno hablar de época), de nivel regional, provincial y local, que, a la sazón son, siguiendo el rango de nivel territorial: el Sr. Luis Carlos Sahuquillo que ostenta el cargo de delegado de la Junta de Comunidades en Cuenca; el Sr. D. Juan Ávila, presidente de la excelentísima Diputación de Cuenca y el alcalde de la localidad. No faltaron otras autoridades con gestión vinculada a la actividad y al servicio que se pretende dar. Todo queda genial para la foto y ¿tal vez para el voto?

Como bien es sabido, nada es eterno y tanto la Diputación como el gobierno regional cambian de manos en las elecciones de 2011. El PP se hace con el control de ambas instituciones en tanto que el gobierno local continúa con el mismo titular (PSOE) de la anterior legislatura. El proyecto se paraliza definitivamente. Tal vez no hay interés por parte de la nueva mayoría ni, por supuesto, ninguna acción por parte del gobierno local. Resultado: parálisis total e inicio del deterioro de las instalaciones expuestas al vandalismo y a los temporales. Cinco millones de euros sufriendo, los pobres, ¿qué por qué?, pues muy sencillo porque a ninguna de las autoridades de ninguno de los niveles les interesa lo más mínimo el tema. O bien para ser equilibrado, unos no quieren otros no saben y otros no pueden. Consecuencia: CERRADA continúa la residencia.

Como el asunto se dilata, y este que nos ocupa es de envergadura, y ya se sabe que las cosas de palacio van despacio, en este largo intermedio (cerradas y deteriorándose las instalaciones) se modifica la legislación sobre la conexión eléctrica resultando que la instalación, mejor dicho, las condiciones de instalación del cable desde el transformador hasta la conexión en el edificio, no cumple la norma, pero no la norma vigente en el momento de finalizadas las obras que no se sabe por qué razón en ese momento no se concluye el proceso administrativo de "enganchar" la luz, de forma que, cuando el nuevo ayuntamiento, ahora en manos del PP, procede con la licitación y adjudicación del servicio (Octubre 2017), se tropieza con la piedra (no se sabe si es la dichosa primera piedra) de que el tendido del cable no cumple la normativa y, en consecuencia, no se puede dar el servicio. No se puede abrir la residencia. Se paraliza el asunto. La residencia continúa CERRADA

En septiembre de 2018, a partir de una propuesta de IU (que ha conseguido un diputado provincial) en reunión ordinaria de la diputación se acuerda, con los votos de PP e IU y la abstención del PSOE, dirigirse al gobierno regional (en manos del PSOE) urgiéndole a que pusiera todos los medios para poner en marcha cuanto antes las residencias de Cañete, Priego y Beteta, con el resultado de: sin resultado para Cañete, no así para Priego, que pone en marcha el servicio. Y hasta aquí podemos decir porque todo parece indicar que el tema de la residencia de Cañete no le interesa a nadie.

Todo el resto de 2017, más todo el 2018, sin dar ninguna información a los ciudadanos, este asunto permanece atrancado por la irregularidad del tendido eléctrico hasta que, por fin, en los primeros meses de 2019 (precampaña electoral, ya funciona aquello de <<vótanos que nosotros abriremos la residencia>>) se subsana el error y el cable queda de acuerdo con la normativa. La residencia, no obstante, cómo no, PERMANECE CERRADA.

En este periodo de nueve años (9) que van desde la conclusión de las obras hasta el momento, atendiendo a la media de 14 fallecimientos anuales solo en Cañete estaríamos hablando de 128 fallecimientos. Es de todo punto pertinente la pregunta: ¿Cuantos de éstas ancianos han fallecido internos en residencias fuera de Cañete porque aquí la residencia continúa CERRADA, una residencia flamante, pagada con sus impuestos, CERRADA por incompetencia de aquellos que han de ponerla en marcha?

Tampoco tengo los datos, pero si extrapolamos las defunciones habidas en Cañete a lo largo de estos 9 años y la proyectamos al conjunto de los municipios de nuestro entorno, incluido Cañete, estaremos hablando de una media de 37 fallecimientos al año, lo que sería hablar de 343 fallecidos muchos de los cuales probablemente hubieran necesitado de asistencia especializada, mientras que la residencia terminada continúa CERRADA a cal y canto.

Tampoco tengo la respuesta pero me parece oportuno especular sobre cuántos de los varios centenares de ancianos de nuestros pueblos desearían estar atendidos en una institución pensada y construida para ofrecer calidad de vida a ese amplio colectivo de ciudadanos que, según las autoridades de la primera piedra, tienen derecho a recibir este servicio, por no hablar de cuantos niños estarían jugando por nuestras calles si se hubieran creado, hace nueve (9) años, esos tan necesarios 35 puestos de trabajo.

La rechifla que viene a cuento es la de aquel nonagenario que, entre toses y carrasperas, le pregunta a otro. ¿Oye, tú cuando vas a ir a la residencia?  Yo, responde el anciano interpelado, iré cuando sea mayor. 
Pues eso, cuando sea mayor.

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