17/07/2016

Ai Weiwei para no iniciados

Algunos de los datos más relevantes de la biografía del artista chino, que expondrá en la Catedral de Cuenca desde el 26 de julio dentro de la muestra 'La poética de la libertad'

Ai Weiwei

Desde hace ya varios meses se habla de la llegada de la exposición de Ai Weiwei a Cuenca como uno de los mayores acontecimientos culturales qua ha acogido nunca esta ciudad. ¿Quién es este artista chino y por qué es tan importante? Una de las mejores fuentes para conocer la figura de este provocador creador es el documental 'Ai Weiwei:Never Sorry', dirigido y escrito por Alyson Klayman, que indaga en su figura artística pero especialmente en su faceta activista, la que le llevó a la prisión tras una larga lista de desafíos al Gobierno de su país.

Nacido en 1957 en Pekín, el padre de Ai Weiwei fue el célebre poeta chino Ai Quing, encarcelado primero durante el gobierno de Chang Kai Chek y aunque tras la revolución se unió al Partido Comunista, volvería a ser represaliado durante el mandato Mao Tse Tung tras ser acusado de  derechista, lo que le llevó a ser enviado a una granja de reeducación en Manchuria.

La apertura del régimen comunista en la década de los ochenta permitió a Ai Weiwei irse a estudiar a Nueva York, donde además de realizar algunas de sus primeras exposiciones artísticas comenzó a desarrollar su activismo social, acudiendo a manifestaciones en las que capturaba fotografías de todo lo que acontecía. Desde América observó desde la distancia los sucesos de la masacre de Tiannanmén, revuelta estudiantil que en 1989 se saldó con cientos de muertos y más de 7.000 heridos.

Ai Weiwei regresó a China en 1993 para desarrollar su carrera como artista. El reconocimiento internacional le llegaría tras recibir el encargo del diseño del ‘Nido de Pájaro', el estadio olímpico de los Juegos de Pekín en 2008. Sin embargo, a través de su blog se convirtió en un firme opositor a los propios Juegos Olímpicos debido entre otras razones a las medidas que adoptó el gobierno de su país para ‘limpiar' de inmigrantes la ciudad con  motivo de esta cita deportiva.  Fue cuando hizo una de las primeras ‘peinetas' que ha recopilado durante 20 años en una serie de fotografías titulada ‘Estudio de perspectiva'.

En ‘Never Sorry' el propio artista explica que se siente más miedo si no actúas para cambiar las cosas. Su otro gran desafío al gobierno chino comenzó tras un terremoto que asoló la provincia de Sichuán en mayo de 2008. Ante la falta de información oficial sobre el número de víctimas de este seísmo en el que murieron numerosos niños bajo los escombros de escuelas mal construidas, reunió a un grupo de voluntarios, reclutados muchos de ellos a través de Internet y Twitter, para recopilar una lista de más de 5.000 fallecidos. Al año siguiente conseguiría a otras 5.000 personas para que grabaran con su voz los nombres de cada uno de estos muertos y su lugar de nacimiento.

Aquello le marcó definitivamente para el gobierno chino, renunciando posiblemente a suculentos contratos públicos a cambio de la libertad y la provocación, tanto social como artística, como cuando exhibió una vasija del neolítico pintada como si fuera una botella de Coca-Cola. En todas sus acciones sociales siempre iba acompañado de cámaras de vídeo y su teléfono móvil, narrando cada uno de sus pasos en Twitter para que el mundo fuera testigo en todo momento, algo que en cierto modo persuadía también a las autoridades de tomar medidas contra él. En ‘Never Sorry' se puede ver cómo graba a los policías que le están grabando mientras cena con simpatizantes suyos al aire libre. Weiwei es una celebridad que tiene sus propios ‘Ailiebers', tanto dentro como fuera de su país.

Durante este tiempo grabó entre 15 y 20 documentales que narraban sus andanzas activistas. Críticos con el artista le han achacado que no todo en China es blanco o negro y le ponen a él como ejemplo del cambio en el país por su formación en el extranjero y su libertad para expresarse en las redes sociales.

En agosto  de 2009 fue agredido por un policía cuando acudía a testificar en un juicio y unos meses después tuvo que ser intervenido en Munich por una hemorragia cerebral. Ai Weiwei convirtió aquella agresión en otra de sus razones de ser y se empeñó en obligar al sistema a cumplir  cada uno de los pasos del procedimiento, aún a sabiendas de que sería un intento estéril porque el Gobierno jamás reconocería una vinculación entre la agresión y su problema. Todavía estaba en el hospital cuando para celebrar el Día de la Patria China grabó con sus colaboradores un vídeo en el que cada uno de ellos repetía en un dialecto distinto la frase ‘Que te jodan, madre patria'.

La fama internacional de Ai Weiwei crecía tanto por su faceta activista como por la artística, creando en el Tate Modern de Londres la instalación ‘Sunflower seeds', en la que llenó una sala con cien millones de pipas de girasol hechas de porcelana y pintadas a mano. Ai Weiwei diseña las obras de arte pero cuenta con un equipo de escultores y artesanos que se encargan de hacer realidad sus ideas.

Ser una celebridad no impidió que el Gobierno de China se cansara definitivamente de él y terminara con su constante crítica al régimen utilizando las redes sociales, donde mostró su apoyo al disidente Liu Xiaobo cuando ganó el premio Nobel de la Paz. Aquello fue la gota que colmó el vaso, las autoridades terminarían demoliendo su estudio y en 2011 sería finalmente encarcelado. Estuvo durante 81 días encerrado a pesar de las protestas internacionales. Fue liberado, según su país, tras declararse culpable de un delito de evasión fiscal. El relato de esos 81 días de cautiverio lo descubrirán los visitantes que se acerquen a partir del 26 de julio al Claustro de la Catedral de Cuenca.
 

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