08/07/2019
Cultura y Vida

“Ser sacerdote es lo más grande que puede haber en la tierra”

Entrevista a Carlos Arribas, que se acaba de estrenar como sacerdote en la provincia de Cuenca

Carlos Arribas

El 29 de junio la Iglesia de Cuenca se vistió de fiesta con motivo de la ordenación sacerdotal de Carlos Arribas. La Eucaristía fue celebrada en la Catedral por Mons. José María Yanguas y concelebrada por más de cincuenta sacerdotes. El nuevo presbítero celebró su Primera Misa Solemne en su pueblo natal, Casasimarro, acompañado por la comunidad parroquial y sacerdotes de toda la Diócesis. Todos juntos dieron gracias a Dios.

¿Qué edad tienes, cuál es tu lugar de origen y dónde has celebrado tu primera misa?

Tengo 33 años y soy de Casasimarro. Fui ordenado en la Catedral el 29 de junio y el domingo, 30 de junio, celebré mi Primera Misa en acción de gracias en Casasimarro.

¿Cómo recibiste la llamada a la vocación sacerdotal?

Mi vocación surge aproximadamente hace 8-9 años cuando un sacerdote me hizo la pregunta y se abrió en mi vida un proceso de descernimiento que duró en torno a 3 años y hasta que hace 6 años entré en el Seminario.

¿Cómo has vivido tus años de formación en el Seminario?

Han sido años de formación muy intensos, que me han servido para crecer y madurar. En el Seminario hay como cuatro pilares: la formación comunitaria; la formación intelectual, los estudios, que es una parte muy importante; la pastoral que te ayuda a ir preparándote para servir al pueblo de Dios; y por último, la vida de oración que es fundamental para ir configurándote, un poquito más cada día, con Cristo.

La verdad es que han sido años muy intensos. Al principio los estudios se hacen un poco difíciles y cuesta arriba, pero lo que más destacaría son los años de encuentro con el Señor, con los compañeros, en la oración y en todo lo que se hace. Además de ir descubriendo a Dios en la teología.

¿Cómo viviste tu ordenación?

La viví como muchísima alegría y emoción. Dos días antes estaba muy nervioso pero al comenzar la celebración empecé a vivirla y ya me quedé tranquilo y muy bien.

De la homilía del Sr. Obispo el día de tu ordenación, ¿qué destacarías, qué fue lo que más te llegó al corazón?

Sobre todo me llegaron las palabras cuando habló del servicio, de la importancia de la vida del sacerdote y de cómo desgastarse cada día con los hermanos. Eso me llamó mucho la atención.

Dime, qué significa para tí ser sacerdote.

Para mí ser sacerdote es todo. Es ser otro Cristo en la tierra, entregar tu vida por Dios y por los hermanos y dar tu vida en servicio. Ser sacerdote es lo más grande que puede haber en la tierra.

¿Qué cosas, aspectos resaltarías de tus primeros días de ministerio sacerdotal?

Destacaría que estoy muy feliz y muy contento. El primer día en mi pueblo, al día siguiente celebrando una Eucaristía de Acción de Gracias en las Carmelitas Descalzas de Villanueva de la Jara. De momento todo es nuevo y te sientes un poco desbordado y sobrepasado ante un misterio tan grande que no se puede abarcar, pero muy feliz y muy contento.

¿Conoces ya tu destino pastoral, qué esperas de dónde vayas a ir?

No sé todavía nada. Lo que hago ahora es cada día rezar por esos futuros feligreses y esas futuras parroquias que se me encomienden.

¿Qué mensajes transmitirías a esos jóvenes que pueden estar planteándose si tienen vocación?

Les diría que si escuchan la llamada de Dios que no tengan miedo de seguir a Cristo porque Él siempre da el 101, siempre te devuelve 100 veces más. Al principio, antes de dar el paso de entrar al seminario, puede darles algo de vértigo o de temor pero una vez que dices sí y das la respuesta a Dios no le gana nadie en generosidad. Él va buscando la forma para hacer las cosas fáciles y para ir abriendo el camino. Así que no tengan miedo que merece la pena seguir a Cristo.

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