El Sr., Pulido es el ejemplo perfecto de demócrata. Cumple junto con sus compañeros del PSOE perfectamente el papel de político de hoy, moderno, actual, burgués. El pleno del pasado miércoles fue un ejemplo de eso. Sin duda el que de forma flagrantemente antidemocrática impidieran votar a los concejales ha dado y dará mucho que hablar, el PP y el PSOE se lanzaran gravísimas acusaciones en prensa y la ciudad solo hablara de ello. En esta democracia burguesa nuestra, el partido único PP-PSOE nos tiene acostumbrado a esto, desde el día siguiente a las elecciones empiezan la tarea de discutir y pelear entre ellos preparando ya las siguientes elecciones. Todo esto por supuesto lo centran en la batalla partidista, desoyendo a los conquenses, a los parados, a las mujeres, a los jóvenes. Los jóvenes asisten resignados a este espectáculo, comprobando que no importa quien gobierne en nuestra ciudad, porque se van a dedicar a poner y quitar hermanos de cargos muy bien pagados y no van a hacer nada por asegurarles un trabajo o una vivienda. Esta imagen que tiene la juventud de PP y PSOE me recuerda a la celebre frase dicha por Lenin: “La democracia es una forma de gobierno en la que cada cuatro años se cambia de tirano." Sr. Pulido, si algún día decidiera hacer accesibles los plenos a la ciudadanía convocándolos en otro momento que no sea los viernes a primera hora de la mañana y a algún joven le quedaran ganas de asistir al circo burgués en que han convertido la política municipal, vera en persona como sale del ayuntamiento asqueado pensando algo muy parecido a la frase de Lenin. Ustedes los concejales del PP y del PSOE en Cuenca están muy lejos de representar a la juventud conquense. Por supuesto esto no es casualidad, ni una peculiaridad conquense, tiene mas que ver con el carácter burgués y electoralista de esta democracia que hace que los jóvenes, los parados y las mujeres solo tengamos una representante en el ayuntamiento. Representante, Ana, que se sienta muy al final de la sala de plenos y que habla un lenguaje que ustedes no entienden. La juventud sí. |