Escuchando las declaraciones que hizo, Sr. Pulido, sobre mi renuncia al acta de concejal me quedé atónito, porque mire que yo soy joven y novato en la política, pero jamás se me ocurriría decir unas palabras tan predecibles al respecto, lo que vuelve a ratificarme en la idea de que es usted un alcalde sin imaginación y carente de proyectos. Trató de desprestigiar al Grupo Municipal Socialista, al cual aún sigo perteneciendo, aduciendo que yo era el cuarto en abandonar sus filas y que eso era una prueba del poco interés que tenemos los socialistas por nuestra ciudad, pues anteponemos los intereses personales a los de la ciudad. Sr. Pulido, nada más lejos de la realidad, y por ello le voy a explicar mi situación para dejársela clara.
Por motivos laborales, y no personales, tengo que marchar a trabajar a Centroamérica en un proyecto de cooperación al desarrollo con la ONG Asamblea de Cooperación por la Paz. Cuando tomé posesión como concejal del Ayuntamiento de Cuenca lo hice, como la mayoría de mis compañeros, sin dedicación exclusiva, por lo que mi sustento y mi futuro lo he de buscar fuera del Consistorio. Hace breves fechas me surgió este nuevo trabajo al otro lado del Atlático y tras pensarlo mucho tomé mi decisión. Hablé con los compañeros del GMS y los responsables del PSOE en Cuenca y, tras contar con su apoyo, decidí hacerlo público sabiendo que estaba expuesto a escuchar sandeces, pero nunca pensé que las escuchase de usted. ¡Cómo me hubiera gustado escuchar palabras suyas cuando alguien se dedicó a injuriarme de una forma vil, anónima y cobarde en un foro de Internet! Pero usted calló cómplicemente, pues esas injurias provenían de la dirección IP de su jefa de Gabinete, y entonces no merecí ni una llamada ni una palabra suya de apoyo sino, a juzgar por su actitud, más bien todo lo contrario. Espero que ni usted ni nadie de los suyos se vea en la situación en la que me he visto yo, y encima sin recibir el amparo del que debería haber sido mi alcalde.
Para mí es triste dejar de ser concejal del Ayuntamiento de Cuenca entre otros motivos porque mi entrada en el mismo supuso un hito al ser el edil más joven de la Historia del Ayuntamiento desde la venida de la Democracia. En este tiempo he aprendido a amar y a respetar aún más a mi ciudad, y a pensar en un futuro plagado de progreso, futuro que se ha visto truncado por el desgobierno de los “populares”.
Me marcho con mucho dolor pero tranquilo y orgulloso por el trabajo que se está haciendo desde el Grupo Municipal Socialista, grupo que está siempre unido y dispuesto a trabajar por el bien de los conquenses, concejalas y concejales que no están dispuestos a aprovecharse de su cargo para su beneficio personal; de ahí que me duela aún más cuando usted, Sr. Pulido, me dice que antepongo mis intereses personales a los de la ciudad. Mire, si dejo la Concejalía es porque no podré trabajar como debiera, pues podría seguir siendo concejal y tras seis meses en América volver a la Península y retomar mi tarea como edil. Pero eso sería engañar a los conquenses.
Sr. Pulido, le recuerdo que quienes están utilizando el Ayuntamiento para su interés personal son sus compañeros del Grupo Popular. Por si se le ha olvidado, usted se valió de su cargo para colocar a su hermano como asesor en un ejemplo de nepotismo nunca visto en esta región; además su concejal de Hacienda, Sr. Ruiz, se valió de su cargo para que ustedes mismos le concedieran una compatibilidad como profesor en la Universidad de una forma cuanto menos alegal; y el caso más grave es ver cómo le estamos pagando a la presidenta provincial del PP por trabajar en el Ayuntamiento sólo unos pocos minutos al mes, por no hablar de las licencias que concede el Sr. Vallejo a su esposa. Sr. Pulido, eso sí que es aprovecharse del Ayuntamiento de Cuenca para intereses personales, los suyos y los de sus concejales.
Por último, decir que allá donde vaya seguiré siendo socialista y desarrollando las ideas que inspiran a mi partido, ideas de solidaridad con los más necesitados, de progreso en los países en desarrollo, de estar al lado de quien lo necesita, del empoderamiento de las mujeres, de la conquista de los jóvenes en todos los estamentos de la sociedad… Allí estaré a disposición de todos aquellos que me necesiten.
PD: Sr. Pulido, ya que le gusta tanto viajar a costa del erario público, le invito a que en uno de sus innumerables viajes me venga a visitar y así verá de primera mano si estoy anteponiendo mis intereses personales o no, aunque lo más seguro es que no lo haga pues seguro que aún tiene remordimientos por su comportamiento en lo referente a las injurias de las que fui objeto.
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