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Al final no ha habido tantas interpretaciones. Tras acabar el último capítulo de “Lost” (“Perdidos”), muchos hemos acabado con una interrogación encima de nuestra cabeza. Los demás, con una exclamación. Y mientras tanto, quien haya visto Cuatro, como yo, puede que después haya soltado una onomatopeya de mal gusto. En su defecto, un insulto sin clase y muy mala uva. Aviso para navegantes: spoiler es una palabra inglesa que continuamente se usa en el argot televisivo. No nos vamos a entretener: spoiler es que alguien te cuente algo que te fastidie la serie o película que estés viendo, que te desvele una sorpresa o un evento clave. Aquí debajo se avecinan muchos spoilers. Si no han visto el último capítulo de Perdidos, emitido el lunes por la mañana, y están interesados en verlo algún día, lo mejor es que dejen de leer.
¿Por qué la interrogación y la exclamación? Entre todas las sensaciones después de ver el capítulo, para mí sólo hay dos formas de procesarlo. Una es la duda, y la otra el éxtasis. Los fans irredentos han optado por aceptar que este final feliz era el ideal para cerrar una serie en la que han cambiado dudas por actos de fe; de ahí la exclamación. Los fans despechados y los simples seguidores no apasionados seguramente sientan lo mismo que yo: este final no hace honor a lo prometido en las primeras temporadas. Llena de dudas lo que una vez fue ilusión, lo que nos dio fe. Se pongan como se pongan, tenemos una gran interrogación encima de la cabeza.
Da la impresión de que muchos están encantados con el giro final de la serie: el purgatorio era “ese mundo alternativo” y no la isla. La isla sólo ha funcionado como un desencadenante de las acciones y emociones que han terminado por dejar a cada personaje en su sitio. El purgatorio ha sido finalmente un lugar de aspecto real que ha servido para acabar de quemar la carga que tuvieran en vida. El contacto con las personas irreemplazables del momento en vida más importante de los salvados ha conseguido que estos vean la luz. Una luz en una iglesia dedicada a casi todas las religiones. Y ahí está la metáfora real: mientras que los guionistas han dejado el legado de la serie en los fans, poniendo a cargo de la isla a Hugo como representación de los mismos, y han cerrado la misma con la muerte de su personaje más importante, o sea, Jack, la realidad indica otra cuestión. Como con la vidriera multirreligión, sólo han tratado de contentar a todo el mundo. Y por ahí no se puede pasar. Esto ha sido un cachondeo. La justificación del final se puede entender, pero se queda corta, muy corta. Más allá de no ser capaz de resolver algunas de las dudas más importantes generadas por la serie, que no lo hace, no es capaz de cerrar con calidad las historias de estos personajes. Vamos a repasar los finales de los personajes que llegan a la iglesia, sin entretenernos mucho más en el resto del capítulo, que todos hemos visto con unas conclusiones u otras.
Sayid sigue siendo un asesino, que aunque tenga sus motivos, está todavía matando a dos días de enfrentarse con esa luz de la redención. Sayid, además, un personaje atormentado en vida por la muerte de su mujer amada, acaba redimiéndose al encontrarse con una mujer sustituta. No digo que uno no pueda enamorarse tras perder al que creía amor de su vida, pero yo no cambiaría a mi gran amor por uno que ha durado tres semanas y que a buen seguro no ha significado lo mismo para mí. Shannon está de nuevo preciosa, pero ir camino de la luz con ella después de tantas vueltas me resulta muy extraño y difícil de entender. No olvidemos que Sayid se pasó al supuesto lado oscuro por volver a tener a Nadia. ¿O alguien cree que la promesa de Locke habría servido para devolver a Shannon a la vida? Amigos guarretes, si piensan que puestos a tener todo habrían elegido un ménage à trois eterno con Nadia y Shannon, me subo a su barco, pero no había pensado en eso hasta esta línea. Añadan a Kate de paso.
Si Jack no es finalmente padre y comienza a entenderlo con las palabras de John Locke tras la operación, ¿por qué no le hace ni una pregunta? A lo mejor ya sabía eso de “una pregunta conduce a otra pregunta y bla bla bla, cállate que no te voy a decir ni mu”. El hijo de Jack bien podría ser reflejo de una relación paternofilial fallida en vida, a la que él querría haber dado la vuelta en ese purgatorio. O también podría ser la vida que habría querido tener con Kate. En cualquiera de los dos casos, ¿por qué no se cuestiona el no ser padre? ¿Por qué no sufre más cuando no encuentra a su hijo al llegar tarde al concierto? Y lo más importante: ¿por qué tiene que estar casado con Juliet? Juliet siente obviamente algo por él en la isla antes de enamorarse de Sawyer. ¿No ha tenido ella ninguno de esos flashes en algún orgasmo de luz de purgatorio? Por cierto, en ese purgatorio todos parecen quererse, pero volviendo al párrafo anterior, un aplauso para Sayid y Shannon, que al menos parecen querer darse más que un beso en ese callejón asqueroso. Por cierto Shannon, aunque hayas visto la luz y todo eso, a tu hermano le acaban de dar unas collejas muy finas. Si ya sabes que estás muerta, deja de meter mano y al menos pregúntale por respeto qué tal está.
Penny, gracias por venir aunque no conozcas a nadie en la iglesia. Ya va pasando Desmond tu foto a todos, para que no quedes muy rara camino de la luz.
Rose y Bernard, tan entrañables como siempre, pero como la mujer ni preguntaba por qué había remitido su enfermedad en la isla, mejor ni preguntar cómo llegan a la iglesia. Están y punto.
Sawyer seguro que seguía siendo tan mal actor en la iglesia, como lo había sido en el purgatorio y en la isla, así que mejor que se vaya con Juliet, que supongo que tiene un hijo en dicho purgatorio por eso de no poder ayudar a las madres de la isla. Hablando de hijos, un triple hurra por Claire y haber conseguido dar a luz en el purgatorio. No sé si se lleva al hijo a la iglesia, pero si es así ese bebé es el que mejor se ha enterado de todos. A dormir y nos vemos en otra vida, hermano. Ahora hablando de hermanos: no nos enteramos cómo ve la luz Boone, pero tengo que reconocer que su parte, aunque corta, no chirría tanto.
Antes del comentario sobre Boone, hablábamos de Claire, que supongo que querrá dar un fuerte abrazo a Charlie, miembro de un grupo de pacotilla en la vida real y por gracia divina también en el purgatorio. Razones de más para tirarse al agua con el coche, pero no lo suficientemente importantes como para aparecer como el gran amor de Claire que la devolverá a la luz después de parir. Para ser rápidos, el tío era un pesado de la leche en la isla. Parecer un buen padre y un hombre de buen fondo en la isla tampoco es como para que sea tu pareja de baile en el purgatorio, ¿no? ¡Que era un acosador de narices!
Desmond sin fallo porque es el amo y señor, brotha.
Jin y Sun tienen que estar flipándolo en coreano e inglés (lengua universal del amor, como hemos aprendido en esta última temporada) después de haberse dejado a la hija por ahí. Si la mujer de mi vida me viera atrapado y sin salida en el submarino, no perdería la oportunidad de pedirle que se salve por nuestra hija, pero lo cierto es que debo haber entendido poco: a lo mejor la opción ideal sería hablar un rato largo en inglés y luego ya nos decimos “te quiero” en castellano antes de palmarla.
Así estamos más o menos con los de la iglesia, con un Christian Shepard en actitud semipapal-semidivina, que nos ayuda a comprender que... No nos ayuda a comprender nada: que Jack esté muerto es un final redondo para la lágrima y la emoción, pero no resuelve nada.
Volviendo a la isla, a ese mundo real, me gustaría decir unas cortas ideas cortas: un corcho que separa el mal del bien es una gran idea, de ahí que no sea muy bueno dejarlo caer al vino. Por otra parte, gracias al equipo de Humor Amarillo por ceder las piedras que caían a la salida de la cueva del corcho. No olvidemos reconocer la labor de Morfeo de Matrix, gran amigo de Jack, que en última instancia le enseñó un buen truco para atacar con estilo. Gracias a los guionistas por darle una frase de serie B a Kate: “Te guardé una última bala” o algo así viene a decir. Propongo para una próxima revisión de la serie que Kate aleccione al Humo Negro antes de morir. Creo que la mejor opción es usar una frase de Steven Seagal, como la siguiente: “El secreto es no actuar, sino ser”. Lo dejas baldado y para el arrastre.
En honor a la verdad, tengo que reconocer que el cierre de la serie con Jack muriendo, del mismo modo que despertaba en la isla en el capítulo piloto, es genial. Un broche magnífico, empañado por los anteriores 90 minutos de capítulo y los 36 capítulos precedentes. Si no creen como yo y lo justifican porque la serie trataba de personas y no de ciencia o sucesos paranormales, antes de comprarse el DVD de esta última temporada, como desean los productores, den una oportunidad a “Breaking Bad” o “Mad Men”, dos series actualmente en antena y que sí saben explicar por qué las personas actúan de cierta manera y qué las conduce a ciertos comportamientos.
No quiero extenderme más porque hay mil análisis en Internet, y además son parte de reseñas y críticas periódicas, lo que los hace tener más sentido que éste, pero en algún sitio tenía que quejarme. Me gustaría acabar con otra cita de Steven Seagal, un erudito, por cierto: “Me he equivocado muchas veces, pero he trabajado duro. No tengo miedo a la muerte. Y lo más importante, es que no le temo a la vida”. A lo mejor es que Steven Seagal es de los que acabó con una exclamación sobre la cabeza.
PD: Las citas de Steven Seagal son reales, no forman parte de ningún purgatorio.
PD 2: Mis frases sí son un poco de purgatorio. No he tenido tiempo de escribir más ni mejor, pero es que imaginen lo negativo que es empezar tan mal la semana. Desde un lunes a las 6 de la mañana, perdido.
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