La estación Fernando Zóbel de Cuenca abrió sus puertas por primera vez a la ciudadanía. Un nutrido grupo de representantes públicos, agentes empresariales, prensa y algunos particulares quisieron asistir a la inauguración de esta nueva instalación, ante la vigilancia de un amplio despliegue policial.
El ministro de Fomento, José Blanco, ha ejercido de maestro de ceremonias en esta puesta de largo de la estación Fernando Zóbel. Blanco fue recibido a las puertas del recinto por las autoridades: el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda; el subdelegado del Gobierno en Cuenca, Julio Magdalena; el presidente de la Diputación, Juan Ávila; el alcalde de Cuenca, Francisco Javier Pulido o el presidente de Adif, Antonio González Marín, entre otros. Juntos recorrieron el pasillo central de la estación, en el que los paneles informativos anunciaban destinos como Madrid, Bilbao, Salamanca o Zaragoza. Posteriormente bajarían a los andenes para retratarse junto a uno de los trenes AVE que desde mediados de diciembre tendrán parada en el paraje La Estrella.
Del amistoso encuentro de las autoridades se pasó a las declaraciones públicas en las que se puedo escuchar cierto entrecruzar de sables entre los distintos políticos, que hicieron pensar que, además de estar inaugurándose la estación, también se estaba poniendo la primera piedra de las campañas electorales.
El acto oficial comenzaba con un vídeo explicativo de las características de esta estación Fernando Zóbel. Entre ellas destacan sus sistemas de ahorro de agua, paneles solares térmicos para producción de agua caliente sanitaria y un sistema de climatización basado en el uso de energía geotérmica, que aprovecha la temperatura constante del subsuelo de la estación. El aspecto exterior también ha sido muy cuidado, cubriendo la estructura con unas láminas de metal que además de su efecto decorativo tamizan la entrada de la luz. La anécdota fue que, durante la intervención del presidente de Castilla-La Mancha uno de los trenes AVE pasó por debajo del lugar donde se realizaban los discursos, e hizo vibrar con su velocidad toda la estructura, dando un susto a los asistentes.
En el acto inaugural intervinieron el alcalde Francisco Javier Pulido, el ministro José Blanco y el propio José María Barreda. Pulido no tuvo reparos en declarar delante de Blanco que le hubiera gustado que el Ministerio de Fomento hubiera contado con el Ayuntamiento a la hora de diseñar los horarios y frecuencias, antes de que se hubiera hecho pública la oferta comercial. No obstante, considera que la propuesta de conexiones con Madrid, Valencia, Albacete y Toledo es “generosa” en el número de trenes No obstante, Pulido aprovechó la ocasión para demandar al presidente de la Junta y a Fomento trenes más madrugadores con salida en la capital y que se otorguen subvenciones para que haya trenes lanzadera con precios más económicos y que se creen bonos como los que ya disfrutan los usuarios de la Alta Velocidad.
El alcalde de Cuenca quiso apuntar que fue el entonces ministro del PP Francisco Álvarez Cascos el primero en anunciar la parada en Cuenca de esta línea de Alta Velocidad, y quiso tener un recuerdo para aquellos ciudadanos que salieron a la calle en su día para exigir el paso del AVE por Cuenca. Por otro lado, lamenta que este servicio no haya llegado antes “porque por el camino hemos perdido algunos años, en los que otras ciudades nos han adelantado en desarrollo y progreso”.
Finalmente, Pulido expresó su deseo de que los terrenos actuales de la estación de Renfe sean aprovechados para la creación de un parque tecnológico, del mismo modo que mostró su confianza en que Cuenca puede ser un lugar idóneo para crear un puerto seco y que la actual línea de tren convencional sea aprovechada para el transporte de mercancías.
El siguiente en tomar la palabra fue el ministro José Blanco, que recogió el guante de varios de los mensajes lanzados por el alcalde de Cuenca. Así, el ministro de Fomento contestó a Pulido acerca de la petición de nuevas frecuencias para el tren de Alta Velocidad explicando que será la demanda de la gente la que determinará los horarios y el aumento de servicios de esta nueva línea de Alta Velocidad. “Si hay demanda de los ciudadanos, señor alcalde, nosotros atenderemos esa demanda”, declaró Blanco. En ese sentido, hizo mención a cómo se ha atendido la petición del gobierno regional para que el AVE también conectara Cuenca con las otras capitales castellano-manchegas, a petición expresa del gobierno regional.
El ministro de Fomento quiso destacar que Cuenca a partir de ahora se convierte en un punto estratégico de la península, y puso como prueba de ello los más de 2.500 billetes de AVE que ya se han vendido con paso en esta estación Fernando Zóbel, aún sin estar sin marcha este servicio, y reiteró cómo España se ha convertido en el referente mundial de la Alta Velocidad.
Pero las palabras más destacadas del ministro, y quizás las más esperadas, fueron las que se referían a la línea de tren convencional. Blanco explicó que están trabajando con el Ayuntamiento de Cuenca y con el gobierno regional “para desarrollar una solución que saque las actuales vías del tren fuera de la capital, trasladando la actual estación junto a la nueva”. Así quiso dejar claro que, independientemente de cómo se culmine este proyecto, “la línea convencional Madrid-Cuenca-Valencia no será cerrada, y seguirá ofreciendo su servicio junto a la línea de Alta Velocidad”.
José Blanco quiso hablar también del nombre elegido para la estación, Fernando Zóbel, pintor al que definió como “uno de los mayores creadores del siglo XX”, y al que citó al principio de su intervención: “busco el orden en todo lo que hago, el orden en el sentido más amplio de la palabra, busco la razón de la belleza”, e invitó a honrar esas palabras.
El último en intervenir fue el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda. Las palabras más destacadas del presidente regional fueron para destacar cómo se multiplican las posibilidades turísticas de Cuenca con la llegada del AVE, pues esta capital se ha convertido en una “rosa de los vientos” que está comunicada con todos los puntos cardinales de la península, lo que va a provocar un gran cambio socioeconómico para esta provincia.
Barreda hizo mención a las veces que se le ha recordado que Cuenca es una ciudad muy necesitada de industria, y él quiso poner en valor la industria turística, cuyo valor se revaloriza con el tren de Alta Velocidad. Además, quiso destacar que este tipo de industria tiene un valor añadido, que es que no se puede deslocalizar en busca de salarios o suelo más barato, porque la belleza patrimonial y natural de Cuenca no se puede trasladar a otros lugares. “Tengo mucha confianza en Cuenca y su futuro, pero tenemos que tener una mayor autoestima, declaró Barreda”.
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