Las nubes que habían amenazado durante toda la mañana se retiraron a tiempo para que se cumpliera el ritual más representativo de estas fiestas y el pendón con el que Alfonso VIII entró triunfante en la ciudad ya descansa en el Ayuntamiento de Cuenca.
Los concejales de la Corporación Municipal y otros representantes institucionales como el delegado de la Junta en Cuenca, Rogelio Pardo O el portavoz del Partido Popular en las Cortes de Castilla-La Mancha, Francisco Cañizares, partieron a las 16:15 horas desde los arcos del Ayuntamiento hasta la Santa Catedral Basílica, templo que custodia este símbolo de la conquista de la ciudad. Junto a ellos estaban numerosos peñistas que luciendo sus pancartas quisieron un año más participar en el acto más simbólico de estas fiestas.
Dentro de la Catedral se llevó a cabo la ceremonia litúrgica, en la que participaban representantes de distintas peñas recitando algunos de los cánticos y que concluía con la entrega por parte del canónigo obrero del pendón al concejal más joven de la Corporación, un honor que por segundo año correspondía a Manuel Martínez Gascueña, del Grupo Municipal Socialista. Él era el encargado de formular el juramento que se repite cada año de devolver a la mañana siguiente la ajada bandera a su lugar de origen:
- CANÓNIGO OBRERO: ¿Prometéis rendir pleito homenaje y devolver esta bandera concluida que sea la fiesta?
- CONCEJAL: Sí, prometo.
- CANÓNIGO OBRERO: Os entrego la bandera con que se ganó la ciudad, y la devolveréis mañana.
- CONCEJAL: Prometo devolverla, pues con este objeto la recibo.
Finalizado el acto la comitiva regresó hasta el Ayuntamiento y cruzaba los arcos al son de la melodía del himno de España. Ya en el edificio el concejal Martínez Gascueña se asomó para mostrar a todos los conquenses el victorioso pendón al grito de "¡Viva San Mateo!". Este viernes el estandarte regresará a la Catedral para que el ritual sea completo.
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