No me cabe la menor duda que lo acontecido en los últimos días tras el pleno extraordinario obedece a un cambio de estrategia del PSOE conquense, harto de perder juicios en los tribunales. Pretende que el Pleno se arrogue para sí iniciativas, acuerdos y competencias que son del alcalde y de la Junta de Gobierno Local.
Así, de votarse los asuntos que propuso el GMS en el pleno extraordinario, se hubieran adoptado acuerdos con consecuencias ejecutivas y jurídicas frente a terceros que hubieran causado un grave perjuicio al ayuntamiento. Nulos unos por no ser competencia del pleno, otros por estar basados en decisiones totalmente arbitrarias y sin cumplir los requisitos formales ni legales para ello, y otros por todo a la vez. Tampoco son admisibles las enmiendas al orden del día de un pleno extraordinario, ya que éste es propuesto por los concejales que lo solicitan. Punto por punto fueron motivándose las razones por las que el Equipo de Gobierno entiende que no procedía la adopción de acuerdos plenarios.
El PSOE, en su intento de forzar la situación en el Pleno, sabe que se saltó la legalidad y que, por tanto, no se vulneró ningún derecho fundamental. No existe un derecho a votar cualquier asunto y de cualquier forma. El Grupo Popular evitó que el GMS se atribuyera competencias de otros órganos del gobierno municipal. Además, a qué viene que el PSOE se rasgue las vestiduras cuando rechaza la urgencia de muchas mociones, sobre todo si las presenta Izquierda Unida, impidiendo su debate y posterior votación.
No quiero pasar por alto que la oposición está haciendo un uso abusivo y perverso de las mociones, forzando acuerdos de pleno con efectos vinculantes, ejecutivos y jurídicos frente a terceros, y no meramente declarativos, para evitar el control previo que suponen los informes técnicos jurídicos y económicos. Les pasaré la factura de los gastos a ver si la pagan con la misma alegría.
Los socialistas conquenses siempre la lían, estén en la oposición o estén en el gobierno. Tienen un problema, ni es ejemplo su anterior gestión municipal (contratos blindados, la mayor subida salarial de un alcalde de Cuenca y de un presidente de Diputación, la desorganización administrativa, etc), ni la gestión actual del concejal Ávila en la Diputación provincial. Aquí, los socialistas han terminado 2009 metiéndole un pellizco de 31 millones a los remanentes, 104 veces más de lo previsto inicialmente. Y por si eso no fue suficiente, incrementaron la deuda en más de 10,6 millones, un 42%. Antes de que termine este mes, meterá otro bocado de 10 millones al presupuesto de 2010, que nadie se cree. Claro, los socialistas invierten y cumplen sus compromisos y los demás gastamos.
Tampoco son ejemplos la gestión de Barreda ni la de Zapatero. Barreda llevará a cada castellano-manchego a deber más de 3.000 euros, somos la autonomía más pobre y endeudada de España, con 200.000 parados y sin caja de ahorros de referencia. Con Zapatero, los problemas siguen creciendo, hasta Felipe González reconoce en público el fracaso de su gestión, "somos los últimos de la clase". Los únicos con una economía que no crece y que no crea empleo, aquí solo suben los impuestos, el déficit y la deuda hasta 12.000 euros por cabeza.
La realidad municipal es muy diferente a la que proclama el PSOE. Por eso es patético que intenten ganar una alcaldía inventándose un desgobierno y recurriendo a la manipulación y al insulto personal sin el más mínimo reparo. la oposición socialista se dedicará a lo único que saben hacer, a provocar toda la crispación posible y a montar el espectáculo.
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