Según Heliodoro Cordente, El topónimo Buenache procede del vocablo romanceado “Bonache”, que, a su vez, es un diminutivo-despectivo de “bohón”, corrupción fonética de “bodón”, cuyo sentido semántico indica la existencia de un pequeño bodonal.
La fundación de Buenache de Alarcón debió llevarse a cabo durante la repoblación del alfoz de Alarcón, de donde le viene su sobrenombre, impuesto en época posterior para diferenciarlo de otras poblaciones denominadas con el mismo apelativo.
En la primera visita parroquial de que tenemos constancia, en 1570, el visitador señala una población de 400 vecinos y 800 personas de comunión. Tenía un beneficio curado que valía 350 ducados y lo poseía el bachiller en Teología Juan de Ávila, hombre de mucha virtud, de treinta y cinco años de edad. Había también dos prestameras: una, cuyo valor estaba tasado en 50 ducados, la tenía Lucas de Marquina, natural de Cuenca, de treinta años, cura de Cañaveras. La otra prestamera estaba en poder de Juan Álvarez de Toledo, residente en Toledo, cuyo valor era de 50 ducados. Señalaba asimismo el visitador una capellanía colativa episcopal, en poder en aquel tiempo de Juan Pacheco, de cincuenta y dos años de edad, cuyo precio lo tasaban en 100 ducados. Había dos tenientes de cura: Quílez Marqués y Rodrigo Pérez, ambos de 48 años y, según la opinión, hombres virtuosos y de mucha caridad. Otro clérigo era Juan Pacheco, deudo del señor de Buenache, bastardo, hombre honrado. Y otros dos religiosos más, Alonso de Vinuesa y Domingo Campos, quienes, a juicio de los informantes al visitador, eran hombres de vida honrada. Las últimas confirmaciones se habían llevado a cabo en 1566.
En 1580 hubo una nueva visita eclesiástica:
Esta villa tiene 350 vezinos y 800 personas de comunión. El beneficio curado de Buenache vale trescientos ducados. Ay vna prestamera q vale sesenta ducados, la qual posehe Lucas de Marchina, cura de Canyaveras. Ay otra prestamera q posehe Juan Álvares de Toledo: vale---- (no expresa cantidad alguna).
El beneficio curado posehe Juan de Ávila, bachiller en teología, sirve por su persona, de bonísima fama, vida y exemplo; de 45 años.
Tiene por su tiniente Achiles Martínez, de 53 años, con sola latinidad.
Tiene otro tiniente llamado Alonso Pérez, con sola latinidad, de 40 años. Ambos administran sacramentos con buena fama y nombre.
Ay otro clérigo llamado Diego Campos, de 41 años, con sola latinidad. No administra sacramentos.
Ay otro clérigo llamado Alonso Vinuesa, de 60 años, no administra sacramentos.
Hallose por mayordomo el dicho cura Juan de Ávila. Huuo de pro dende la visita pasada fasta 17 de octubre 1580...
Fue ésta una villa de señorío, perteneciente a la casa de los Alarcón. Hacia finales del siglo XVI, su titular era don Juan de Alarcón. En el censo de 1591, en el cual se incluía a Solera de Gabaldón, contaba con una población de 537 vecinos. De ellos, 524 pertenecían al estado de pecheros, 4 en la de hijosdalgos y 9 clérigos.
A principios del siglo XVII, la población había experimentado un aumento considerable, llegando a los 700 vecinos, que, a una media de 4,5 personas por vecino, el número de almas podría elevarse por encima de las 3.000; sin embargo, al andar ese siglo, que fue de regresión poblacional y económica en toda España, en la visita eclesiástica de 1 de julio de 1655, además de señalar que la advocación de la iglesia era del Señor San Pedro, decía que la villa pertenecía al marqués de Palacios y tenía una población de 400 vecinos. El cura se llamaba Isidro de Arce y Carrascosa, natural de Valdecolmenas de Abajo. Y entre otras cosas, dejan escrito que había un pósito de pobres fundado por el cura Río y Diego de Campos. Tenía 500 fanegas de trigo y estaba bien administrado.
En cuanto al capítulo de ermitas, había una con la advocación de Nuestra Señora de las Nieves, en muy decente estado y con ornamentos ricos, la cual contaba con un Santísimo Sacramento en virtud de letras y breve del señor nuncio. Otras ermitas estaban dedicadas a San Antolín, a San Miguel, a San Pedro, a San Antón, a la Trinidad y a María Santísima de la Estrella.
Hacia 1730, Buenache contaba con 429 vecinos. Sus frutos eran granos, vinos, aceites y azafrán. Cada año pagaba 17.300 reales.
En 1752, contaba con un total de vecinos de 551, de los cuales 297 eran pecheros (139 jornaleros, 32 pobres de solemnidad, 11 pobres, 58 viudas y 12 menores bajo tutela). Además, había 2 viudas del estado noble. El mayor hacendado era el presbítero don Pedro Alfonso Ordóñez. Había catorce eclesiásticos entre los pertenecientes al clero regular y al regular. La renta obtenida por los vecinos ascendía a 391.377 reales de vellón, de los cuales 144.720 pertenecían a los labradores, 124.380 a los jornaleros, 10.800 reales se repartían entre tejedores y alfareros, 100 para el notario, 200 para los mesoneros y 500 los tenderos. Los arrendatarios de los bienes eclesiásticos se repartían 8.588 reales.
El Censo de Floridablanca de 1787 le atribuía 2.372 habitantes: un cura, 2 tenientes de cura, 2 sacristanes, 3 acólitos, un ordenado a título de patrimonio, 4 ordenados de menores y 7 clérigos; 3 abogados, 2 escribanos y 2 estudiantes; 100 labradores, 450 jornaleros, 10 criados, 2 empleados de sueldo real, 9 del fuero militar, 2 demandantes y 1.772 entre menores y personas sin profesión determinada.
Las crónicas de 1850, en concreto el Diccionario Madoz, dice de Buenache:
Villa con ayuntamiento en la provincia y diócesis de Cuenca (8 leguas), partido judicial de Motilla del Palancar, audiencia territorial de Albacete (13 y ½), capitanía general de Castilla la Nueva (Madrid 25).
Su situación es llana, bien ventilada, con clima templado y suelo agradable por las muchas huertas y árboles que se encuentran entre las casas y sus afueras.
Los edificios, aunque muy antiguos, son regulares y entre ellos se encuentra la casa municipal, cárcel e iglesia parroquial de término (San Pedro Apóstol), servida por un cura, un teniente y un sacristán.
Las calles son desiguales y generalmente estrechas; pasa por medio de ellas un arroyo, y en la plaza hay una fuente cuya agua es de excelente calidad; viene encañada y surte al vecindario. El cementerio se halla extramuros. Y a ¼ de legua de la villa, inmediato al río Júcar, en sitio delicioso con mucho arbolado y una buena fuente, una hermosa ermita dedicada a Santa María de la Estrella, y dos casas bastante buenas donde se colocan el párroco, ayuntamiento y mayordomo mayor de la Virgen, en los dos días que dura una feria que se celebra en septiembre. Antiguamente era muy concurrida, y en el día asisten infinidad de personas de los pueblos inmediatos, sin otro objeto que tributar sus homenajes a la sagrada imagen, mirada en el contorno con la mayor devoción...
El terreno es llano y de mediana calidad, y únicamente hay algunos cerros aislados y un corto monte poblado de mata parda.
Los caminos son carreteros y de herradura.
Existe en la población una cartería sobre la carretera de Madrid a Valencia.
Produce cereales, algún vino, azafrán, aceite y zumaque.
Industria y comercio, la agricultura y extracción de los frutos sobrantes, para Valencia. Hay algunas alfarerías y telares y se celebra todos los miércoles un mercado poco concurrido y no muy provisto.
Población: 446 vecinos, 1.773 almas.
Capacidad productiva: 4.278.940 reales. Impuestos: 213.947 reales. Importe de los consumos: 30.207 reales y 10 maravedíes. El presupuesto municipal asciende a 6.822 reales, y se cubre con productos de propios. En 1878, según Noticias conquenses, pág. 594, pagaba por contribución de inmuebles 15.670 pesetas; por industrial, 882; por consumos, 7.799, y por gastos municipales, 7.197 pesetas.
Entre los personajes principales nacidos en Buenache de Alarcón citaremos al padre Andrés Marcos Burriel y López, venido al mundo el 13 de noviembre de 1719 y bautizado el 8 de diciembre. Falleció en Cuenca el 19 de junio de 1762. Fue hijo del médico don Miguel Burriel y de Ana López de Gonzalo. Estudió en el Colegio Imperial de Madrid, donde ingresó en 1728. En 1731 realizó el noviciado en la calle Ancha de San Bernardo y en 1733, durante un año, continuó sus estudios en el Seminario de Letras Humanas de Villarejo de Fuentes. En 1734 estudió Filosofía en Toledo y Teología en Murcia en 1739. Le fue otorgado el título de maestro de Gramática en Toledo en 1742 y actuó como profesor de Filosofía en el Colegio Imperial en 1745; director supernumerario del Seminario de Nobles de Madrid, y en 1747 de Filosofía en el Colegio de la Compañía de Jesús de Alcalá de Henares. Allí se recuperó de una dolencia pulmonar, la tuberculosis, en un retiro que le sirvió de descanso. Por encargo del padre Rávago, confesor de Fernando VI, y del ministro Ensenada, dirigió una comisión para examinar los archivos españoles. Se consagró al estudio del archivo de la catedral de Toledo y transcribió cerca de mil documentos. Entre sus obras impresas figuran:
Obras impresas suyas son: Informe de la ciudad de Toledo al Consejo de Castilla sobre igualación de pesos y medidas, 1758. Noticia de la California, 1758. Memorias de San Fernando III, 1762. Es muy interesante su correspondencia epistolar (1744-1758), destacando en ella las Cartas eruditas y críticas y la Carta a D. Juan de Amaya.
Don Andrés Marcos Burriel fue eje principal, el centro de atracción, alma y vida del movimiento literario de España durante el reinado de los primeros Borbones, concretamente en el periodo comprendido entre Felipe V y Fernando VI.
Otro personaje notable fueron Diego de Reíllo, arcipreste de Belmonte, quien mandó construir la capilla de la Inmaculada Concepción, en 1675 y acabada en 1686, de la iglesia parroquial.
Y no olvidemos al sacerdote García Ruiz de Alarcón, que con la morisca María de Valencia engendraron a Pedro Ruiz de Alarcón, padre del universal dramaturgo Juan Ruiz de Alarcón nacido en Méjico.
También merece mención el religioso Juan Bautista de Rojas y Ausa, religioso mercedario fue comendador de varios conventos de dicha orden, entre ellos el de Cuenca. Nombrado obispo de la ciudad de León en Nicaragua, apenas si pudo ejercer su ministerio ya que murió de forma repentina en 1685 cuando giraba una visita por la diócesis. Escribió varias obras religiosas, entre ellas “La verdad vestida. Laberinto del mundo, demonio y carne”, año 1670 y “Vida heroica del venerable padre fray Juan Falconi”, en 1675.
Éstos fueron los procesos del Tribunal de la Inquisición de Cuenca instruidos contra vecinos de Buenache:
-Diego de Zaragoza. Año 1517. Negar el infierno. Usar cosas prohibidas a inhábiles. Relajado (quemado).
-Pedro García, hijo de Pedro García de Cañaveras. 1562. Blasfemia.
-Alonso García, batanero. Bigamia.
-Pedro Merchante, chantre. 1564. Civil: escándalo entre el cura y el alcalde. Incompleto.
-Pedro Merchante, familiar del Santo Oficio. 1565. Competencia: con el alcalde. Suspenso.
-Ana Martínez, mujer de Luis Fernández. 1566. Palabras escandalosas y blasfemias. Penitenciada.
-Pedro Merchante, familiar del Santo Oficio. 1569. Sobre cierto contrato. Usura. Absuelto.
-Ana García, mujer de Diego García, cardador. 1572. Bigamia. Suspenso.
-Cristóbal de Luna. 1575. Mahometismo. Suspenso.
-Diego Cacer, morisco procedente de Purchena (Almería). 1575. Mahometismo. Penitenciado.
-Baltasar Cacer, morisco. 1575. Mahometismo. Reconciliado.
-Benito de Zamora. 1577. Sospechas de luteranismo. Penitenciado.
-Pedro Merchante, familiar del Santo Oficio. 1578. Criminal: arar y sembrar contra la voluntad del dueño. Penitenciado.
-María Montes o Pacheca. 1587. Blasfemias.
-María Montes, alias María la Pacheca. 1588. Mandamiento de presentación ante el Santo Oficio.
-Catalina Méndez, hija de Francisco Hernández. 1592. Judaísmo. Incompleto.
-Guiomar Rodríguez, mujer de Francisco Hernández. 1593. Judaísmo. Incompleto.
-Diego Fernández, hermano de Fernando Hernández, portugués. 1593. Judaísmo. Incompleto.
-Francisco Hernández, portugués. 1593. Judaísmo. Sólo está la testificación contra él.
-Justa Fernández, hija de Francisco Fernández, portugués, mujer de Jorge Báez, portugués. 1593. Judaísmo.
-Rodrigo Silva, clérigo. 1602. Amancebamiento. Suspenso.
-Juan de Alcázar. 1603. Proposición errónea sobre los estados. Suspenso.
-Pedro Hernández. 1604. Blasfemia. Penitenciado.
-Pedro de Santa Cruz. 1605. Palabras contra el Santo Oficio. Suspenso.
-Jerónima de la Cruz, mujer del bachiller Jara. 1615. Palabras.
-Alonso Sáez de Guzmán. 1616. Reniegos. Suspenso.
-Juan de la Parra. 1619. Fornicario. Suspenso.
-Hernando Martínez. 1622. Palabras. Reprendido sin proceso.
-Francisco Bilana, criado francés. 1624. Fornicario. Reprendido.
-Francisco Martínez Conejero. 1639. Palabras malsonantes. Reprendido.
--Pedro de Rojas Arcos. 1657. Maleficios. Suspenso.
-Juana de Rueda. 1727. Iluminismo.
-Miguel de Molina. 1762. Proposición escandalosa. Suspenso.
-Alonso Ramírez. 1767. Proposiciones. Suspenso.
-Francisco González, soldado miliciano. 1784. Proposiciones escandalosas y blasfemia. Inconcluso.
-Benito Ábalos Salonarde, presbítero. 1790. Solicitación.
-Bartolomé Antonio Moreno. 1798. Proposiciones. Palabras malsonantes y escandalosas.
-Juan Martínez de los Paños, soltero, y Martín Pérez de Santa Cruz, alcalde ordinario. Sin fecha. Palabras malsonantes.
-Alonso Parra Donoso y Marcos López de Gonzalo. Sin fecha. Proposiciones.
Para finalizar diremos que el censo de 1940 reflejaba 2.263 habitantes. El dado por el INE contabiliza un total de 657 habitantes en 2009.
Próximo capítulo: Campillo de Altobuey
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