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Voces de Cuenca | Opinión
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21/07/2011
Por María Jesús Cañamares

Es algo muy difícil poder a un medio donde la información se manifiesta fundamentalmente mediante gráficos o imágenes. Si hablamos de la discapacidad visual, todos aquellos dispositivos y programas, hardware y software, específicamente diseñados para hacer accesible a los ciegos la tecnología de la información se llman «tiflotecnología», que basa su investigación y desarrollo en recursos que facilitan el acceso de los ciegas y deficientes visuales al ordenador, así como de aquellos dispositivos y sistemas autónomos con sus utilidades propias y específicamente desarrollados para ciegos. Por su parte, la mayoría de las investigaciones en desarrollos tecnológicos para sordos se han centrado en el campo de la accesibilidad a la comunicación a distancia, a las telecomunicaciones, y a la información a través de los medios audiovisuales. En informática, por ejemplo, los elementos sonoros suelen ser auxiliares: no es el medio sonoro el fundamental donde se desarrolla y se muestra la información. Hasta el momento, han sido elementos auxiliares en la comunicación usuario-sistema, sonidos que alertan de algún cambio, error, avisos sonoros, etc. Esto va cambiando, en detrimento de las personas sordas, con la implantación de los elementos multimedia. Internet va incorporando cada día más información de este tipo, aunque es raro, de momento, encontrar información presentada exclusivamente en este formato. No obstante, la gran carga visual y gráfica hacia la que han evolucionado los entornos informáticos desde el ya antiguo MS-DOS va claramente en favor de esta deficiencia. Pero, esta realidad ha jugado en contra de los ciegos, cuyas herramientas de adaptación tuvieron que evolucionar rápidamente para acoplarse a este cambio.

Además, otro escollo importante para muchas personas sordas ces salvar la barrera del lenguaje, es decir, la dificultad para comprender los mensajes escritos por parte de aquellas que nacieron con esta discapacidad o que perdieron el oído a una edad tan temprana que no les permitió desarrollar el lenguaje oral de forma natural. Este aspecto se facilita si los mensajes están en lenguaje conciso, y exacto; oraciones simples, no gramaticalmente retóricas; cabeceras, indicadores y títulos que faciliten la lectura al centrar el tema; no utilizar grandes extensiones escritas llenas de texto; imágenes, iconos y textos breves; adaptar textos sustituyendo palabras complejas, o poco utilizadas, por otras sinónimas más sencillas, de un lenguaje más coloquial y de más fácil comprensión. El acceso de los sordociegos a la información y tecnologías depende del grado de visión o de audición que conservemos, o también de si carecemos de ambos sentidos. Dependiendo de las características de cada grupo de sordociegos, los restos sensoriales serán determinantes. Por ejemplo, en sordociegos congénitos el acceso a la información es muy limitado. No hay un código de comunicación que se adquiera de manera natural, como el lenguaje oral en los nacidos ciegos, o el lenguaje de signos en los nacidos sordos. Al estar ambos canales sensoriales afectados para recibir información y para que el cerebro la procese con claridad desde los primeros momentos de la vida, todo el grueso de la educación y la instrucción va dirigido a la adquisición de un sistema de comunicación eficaz que les permita entender el mundo que les rodea y comunicarse con los demás. Las ayudas técnicas utilizables en estas etapas serán las dirigidas a apoyar el desarrollo de los restos sensoriales que puedan facilitar el aprendizaje de ese sistema de comunicación. Podemos potenciar este aprendizaje y reforzar la adquisición de conceptos a través del uso del ordenador, con la utilización de programas educativos que cumplan estos fines con las adaptaciones pertinentes, fundamentalmente, además, dirigidos a reforzar el aprendizaje a través de los restos auditivos, visuales o ambos que el niño pudiera tener. Los adultos, podrán ser usuarios de ayudas técnicas más especializadas si se ha conseguido superar esa fase, si tuvo una intervención temprana y adecuada, y si se le ha dotado de un código de comunicación que le permita interpretar la información. Las Personas sordociegas con deficiencia uditiva congénita y pérdida de visión adquirida durante el transcurso de la vida.

Dependiendo del nivel de adquisición o conocimiento de las estructuras gramaticales de la lengua oral tendrán mayor o menor dificultad para comprender mensajes escritos. Es convenienteen algunos casos, una instrucción específica en el área del lenguaje y de vocabulario contextual que garantice en mayor medida la comprensiónd de los mensajes y posibilite el enriquecimiento que la información les pueda dara través de la tecnología. Quienes nacieron sordos o que perdieron el oído a una edad tan temprana que no les permitió adquirir el lenguaje oral de una forma natural, se comunican en la lengua de signos, teniendo, por tanto, dificultades, en mayor o menor medida, de comprensión de las estructuras gramaticales de la lengua oral a través de la lectoescritura. No pueden acceder a la información por el canal auditivo. La falta total de audición o la existencia de restos auditivos aprovechables es mayoritaria en este grupo, compuesto fundamentalmente por afectados por el síndrome de Usher, siendo mayoritario además el grupo de los que nacen sordos y van perdiendo posterior y progresivamente la vista por retinosis pigmentaria (Tipo I; v. capítulo 3). Podrán, pues, acceder a la información salvando estas dos barreras: la del lenguaje y la de los problemas visuales, utilizando, por tanto, dispositivos de ayuda que faciliten la accesibilidad a través de adaptaciones que permitan salvar alguna de estas dos barreras.

Las características de este trastorno visual requerirá mantener una cierta distancia con la pantalla, mayor contraste de colores entre figura y fondo, gráficos de mayor tamaño, etc. Cuando los restos dejen de ser funcionalmente aprovechables, el acceso a la información se irá limitando a la de tipo texto con acceso táctil, debido a la pérdida progresiva de los restos visuales generada por la retinosis pigmentaria. Por ello habrá que enseñarles el aprendizaje paralelo del braille, porque éste será el código de acceso a la información que va a utilizar en el futuro, utilizando, dispositivos y medios técnicos con salida de información en este sistema. Los sordociegos con deficiencia visual congénita y pérdida de audición adquirida durante el transcurso de la vida utilizan el alfabeto dactilológico en la palma de la mano para comunicarse. Es habitual en este grupo que a nivel expresivo la respuesta sea oral con interlocutores oyentes, con la deformación expresiva consecuente a la falta de audición. No tienen, pues, la barrera del lenguaje. Como sordos tardíos, accederán a la información, de manera general, salvando estas dos barreras: la de los problemas visuales y la del acceso a la información sonora, pues este soporte sí puede ser funcionalmente útil si sus restos auditivos se lo permiten, ya que el oído es el canal sensorial sobre el que se estableció su sistema de comunicación hasta quedar sordociego: la lengua oral. Potenciados los restos, si los hubiere, con las ayudas auditivas correspondientes, puede llegar a ser útil acceder a la información sonora, como apoyo al braille, para acceder a la información del ordenador o a la comunicación telefónica, por dos ejemplo. Su código de acceso a la información es el sistema braille para los sordociegos sin restos visuales (como en mi caso) y la lectoescritura en tinta con las ampliaciones pertinentes para los sordociegos con resto visual.

Este grupo, al compartir la lengua oral y no tener problemas de acceso al lenguaje, normalmente tendrá un aprovechamiento mayor de la información de tipo texto, así como el acceso a toda la información escrita, tanto en Internet, como en cualquier otro medio o formato. Tendrán más facilidad para la comunicación textual remota, superando la barrera de la falta o dificultad de visión con las herramientas tiflotécnicas adecuadas.

Los Sordociegos tardíos dependerán de la edad de aparición de cada una de las dos deficiencias y el orden en que aparecen, además de por los restos sensoriales que queden en cada uno de los dos sentidos para su acceso a las tecnologías de la información. Normalmente, todos quedaron sordociegos una vez adquirido el lenguaje, por lo que de manera general compartirán con el grupo anterior las mismas posibilidades a través de: el acceso a la información visual y a la información sonora, si existen restos auditivos que, potenciados con las ayudas auditivas correspondientes, les puedan permitir acceder a la información verbal sonora.
 

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