23/12/2017

La satisfacción de ser y haber sido docente

El jueves, día 21 de diciembre fue mi último día de clase. El viernes fue un día de despedida. Desde el 14 de septiembre de 1996 he ejerciendo como docente en el IES Fernando Zóbel de Cuenca, 21 años en este Instituto.

La dedicación a la docencia parte del principio fundamental de la vocación, siempre desde pequeño me ha gustado la enseñanza. Esta profesión ha sido para mí, una forma de vida, la resumiría como una forma de SER.

Paulo Freire, en su libro "La educación como práctica de libertad" menciona que "la tarea esencial del educador debe es enseñar a los estudiantes a liberar sus mentes, a ser ellos mismos y a tener opinión propia. Para ello el docente tiene que ser consciente de su responsabilidad social despertando, en el alumno, el interés por el descubrimiento de la verdad en todos los campos del aprendizaje", misión que he intentado inculcar a mis alumnos a lo largo de mis años como docente.

Durante estos 36 años dedicados a la enseñanza, directa o indirectamente, siempre he intentado tener una mente abierta, en dos vertientes: en el aprendizaje y en la adaptación. Todos los días han sido un reto al impartir cuatro niveles. Ante esta diversidad uno debe ser capaz de adaptarse y saber manejar una significativa cantidad de elementos diversos que se plantean a lo largo de cada jornada.

Hace unos días recibí un correo electrónico de una alumna de cuarto, que decía: "Buenas tardes Chema, te mando este correo para decirte que el blog lo creé en la sala de informática pero no lo pude continuar en mi casa. El único ordenador que tenemos lo utiliza mi hermano para poder estudiar y no me lo puede dejar porque está en Madrid estudiando. Entonces no pude hacer nada sobre el blog y quería saber si por no poder hacer estos trabajos que mandaste puedo llegar a suspender… Muchas gracias. Un saludo".

No todo en la docencia es enseñar y hay que tener en cuenta las limitaciones técnicas y económicas de la Administración y de las familias que nos limitan a la hora de desempeñar nuestras funciones pedagógicas, como en el caso que acabo de relatar.

La flexibilidad en estos temas es primordial. Ante una situación especial uno debe de ser capaz de hacer cambios en las actividades, buscas caminos distintos para llegar a conseguir los logros, al igual que si los alumnos no llegaran a comprender los conceptos explicados hay que buscar otras maneras de exponerlos para su comprensión.

Después de un tiempo alejado de la docencia directa me he dado cuenta de que no existen dos niños iguales. El ritmo de trabajo, sus comportamientos en clase y todos los factores externos que pueden afectar a su aprendizaje, provocan desfases en las necesidades temporales del aprendizaje individual de cada alumno. Hay unos que necesitan más tiempo para comprender los conceptos explicados en clase. He intentado ser paciente tanto para los que captaban los conceptos rápidamente como los que les costaba más, repitiendo las veces que fueran necesarias para que fueran entendidos.

He intentado ser paciente, tanto para los que acababan pronto sus tareas como los que eran más lentos que me obligaban a repetir de nuevo las explicaciones, nada he dado por perdido en estos años y he intentado no perder la falta de confianza en ellos, aunque a veces me ha constado muchísimo ser paciente.

Siempre me ha gustado ser comunicativo y próximo a sus problemas, compartiendo con ellos los malos momentos, como cuando se les veían decaídos por sus malos resultados, intentado hacerles ver que todo es recuperable. He compartido con ellos los proyectos de tecnología e informática, que hemos realizado dándoles a elegir entre varios para que se sintieran parte integrante en los trabajos, tal vez he sido algo agobiante por hacerles que comprendieran conceptos técnicos que para mí eran básicos, pero que para ellos resultaban algo complicados.

Hoy se ha cerrado otra etapa de mi vida y me he siento gratamente sorprendido por mis alumnos.

Estaba despidiendo de los compañeros y mi última fase era el despedirme de los conserjes, cuando un grupo de alumnos han llegado buscándome. ¡Qué grata sorpresa! Querían despedirse de mí entregándome un pequeño regalo. Me han hecho que lo abriera, era un estuche con un bolígrafo PARKER, un gran obsequio cuando sabes que han sido ellos, sin ser motivados por ningún profesor para hacer tal acción. Para mí ha sido el mayor obsequio, el reconocimiento de mis alumnos.

Les he dado las gracias y ellos me han respondido: "Estamos agradecidos por todo lo que ha hecho por nosotros, por entendernos y sobre todo por enseñarnos muchas cosas".

Solo me queda dar las gracias a todos, a mis compañeros y a mis alumnos por haberme enseñado ellos más a mí que yo a ellos. Creo que he sido muy afortunado y quiero daros las gracias por todo lo que me habéis aportado en mi vida.

¡Muchas gracias a todos!

P.D: Al terminar de redactar esta carta, abro el Messenger y me encuentro con este mensaje: "Buenas noches Chema, bueno ya que no me he podido despedir de ti, quería decirte que gracias por éste año y medio, eres un profesor de los pies a la cabeza, gracias por enseñarme tanto e implicarte en que aprendamos. Dejas un hueco muy grande difícil de ocupar, deseo que disfrutes de tu jubilación que te lo mereces un saludo y un abrazo muy fuerte". Sonia.
Por estas cosas ha merecido la pena dedicar una vida a la enseñanza.

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